VCrown, autor de la exposición fotográfica Alicante The Food & Wine Graph: “El vino es viaje”

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Texto y fotografías: Iza Swiecicka

VCrown, pseudónimo artístico de Vicente Corona (Alicante, 1969), es un fotógrafo internacional, polifacético y versátil, que trabaja para las revistas Gastronomique en Vogue en Estados Unidos, Expansión en México y Esquire en América Latina, entre otras. Forma parte de la Asociación de Fotógrafos de San Francisco. Su vida está marcada por los viajes. Su formación en Relaciones Internacionales le llevó de Estados Unidos a Italia, pasando por Inglaterra. Además, fue profesor de Sociología en la Universidad de Alicante y autor del libro El Mediterráneo Vencido. En anteriores trabajos conoció Asia, Europa del Este y el mediterráneo árabe. Ha opositado a la Unión Europea, la ONU y otros organismos internacionales. Actualmente, vive entre San Francisco y Alicante. El próximo 22 de noviembre, con motivo del décimo aniversario de la Escuela de Catas, presentará una exposición titulada Alicante The Food & Wine Graph: Creadores de Mundo, donde se retrata a 28 personajes alicantinos del mundo de la gastronomía y del vino.

P: Al principio, el proyecto solo trataba de chefs con estrellas Michelin, ¿cómo evolucionó hacia los bodegueros?

El Mediterráneo no se entiende sin el vino. El mecenas de la exposición es distribuidor de vinos y la calidad de éstos, inspiró su inclusión. La conexión entre vino y gastronomía trasciende el placer. Las sensibilidades nacidas de la tierra, el vino, y la alquimia del cocinero hacen que una mesa se convierta en la fusión del masculino y el femenino. Un vino puede potenciar un plato y un plato puede  llevar un vino a las nubes del placer. Haber fotografiado a los mejores cocineros mientras elaboran en sus cocinas es una de las experiencias más fascinantes que he vivido. Oler el proceso del vino y ver cómo se hace me ha hecho viajar a mundos ancestrales.

Quique Dacosta /VCrown
Quique Dacosta /VCrown

P: Entonces ¿qué diferencia hay entre cocineros y bodegueros?

Los cocineros tienen un componente de ego más expresivo y están sometidos a mucha más tensión que un bodeguero. Su mundo es un microcosmos nacido para darnos macrocosmos, y su éxito es más frágil. Están sujetos a una crítica más peligrosa que la del mundo del vino, porque mucha gente que opina de gastronomía, confunde el placer con las técnicas culinarias. La crítica gastronómica no está hecha por cocineros, y eso se nota. Y, por otro lado, los que hablan del placer al final necesitan de un viaje totalizador para verdaderamente expresar los sentidos y eso es un trabajo arduo.

“El vino es el reflejo de entender la tierra, del estado de ánimo y del trabajo del bodeguero”

P: ¿Qué personaje le sorprendió al hacer las fotografías para esta exposición?

 Todos son relevantes, porque creo haber sacado una parte del carácter de cada uno al fotografiarlos de una manera audaz, sin pose. Eso es lo importante para mí. Rebajar la mente para introducir esencias.

P: Tanto restauradores como  bodegueros son muy trabajadores.

El mundo del bodeguero y el del cocinero está lleno de obsesiones, sin obsesión no hay arte y sin arte no hay ni vino, ni cocina. El que desempeña estas tareas desde la mente, sin pasión, no hace nada bien.

P: Tiene alguna anécdota que le ocurriese mientras realizaba sus fotografías para la exposición.

El día que estuve con Pepe Mendoza a finales de agosto, llegué a las cinco de la tarde y regresaba a las cuatro de la madrugada a casa. A media noche el enólogo de la bodega se tuvo que marchar a vigilar el viñedo y dos horas después tuvo que irse, de nuevo,  a medir. Es increíble cómo trabajan. Además, me llevaron a una parcela que tienen en la montaña, donde se cultiva la uva con la que elaboran Estrecho. Son vides que dan unos 250 gramos por planta. Cuando se bebe ese vino y se conoce su historia, no sabe igual.

“El vino es el reflejo de entender la tierra, del estado de ánimo y del trabajo, del bodeguero”

P: ¿Qué opina de los vinos de Alicante?

Desde que comencé el proyecto, llevo tres meses fascinado con los vinos que he probado. Me hablan de la tierra, del mar y de paraísos. El viaje a través de la provincia de Alicante es definitivamente un viaje de vinos. Estoy fascinado.

P: ¿Qué recuerdos le evocan los vinos de Alicante que ha descubierto recientemente?

Los que me gustan me recuerdan paisajes vividos, territorios y a personas. Alicante y su provincia tienen vinos increíbles.

P: El sumiller Juan Ferrer afirma que el vino es el lenguaje que usa la tierra para comunicarse con la gente. ¿Comparte su opinión?

Sí, es una manera muy interesante de percibir el vino, aunque yo lo veo más como la visión de un paisaje,  donde uno se puede recrear en los olores, las distancias, los aires,  los recuerdos y la naturaleza. Quizás esta fusión humana y de naturaleza es lo que representa el vino.

Revista La Bodega Alicantina VCrown 02

P: Es usted una persona que emana mucha energía positiva, ¿a qué se debe?

Las personas nos etiquetamos unas a otras por la calle. Cuando fotografío a la gente trato de no tener prejuicios, para que mi pensamiento no condicione la foto. Intento siempre dignificar al ser humano. Es decir, se puede cambiar de cara en segundos, pero no se debe afectar a lo que tiene la persona dentro. Hay que  fotografiar sin mente porque, si se utiliza, es como la prensa amarilla.

P: ¿Cómo entiende la fotografía?

La considero un arte, en el que nadie me dicta cómo he de hacer mi trabajo. Me gusta romper las reglas de la fotografía perfecta, para llevarla al extremo de lo esencial. Comencé de manera autodidacta visionando videos en internet y, a partir de ahí, me puse a experimentar. Descubrí mi parte creativa y decidí fotografiar sin utilizar luz artificial, para preservar la autenticidad de lo que se fotografía. La finalidad que busco en la fotografía es captar esencias.

“La fotografía es como el vino, si deja su impronta y se la reconoce, es excelente.”

P: ¿Cuál fue su primera experiencia en este mundo?  

 Mi primera oportunidad como fotógrafo me la dio el jardín botánico de Madrid, para preparar un catalogo. Me encanta la fotografía de flores, porque en ellas descubres arquitectura, flexibilidad y belleza. A partir de ahí, comencé a hacer fotografías de alta cocina para los chefs con estrellas Michelin y de ahí a hacer backstage de moda y street photography.

Fotografía botánica /VCrown
Fotografía botánica /VCrown

P: Preparando la exposición estaba entre la bodega y la cocina. Pero su vida también transcurre entre Alicante y San Francisco. ¿Cómo se mueve entre estas dos ciudades?

El viaje es la apertura de la mente. El problema es que cambiar de país es complicado, a veces. Mis tránsitos son de tres a cuatro meses. En ese plazo, me quiero ir. De esta manera me quedo en medio de dos mundos. Siento el apego esencial de cada país y sus gentes y con eso me llena. Mi mente guarda los cambios culturales y me fascina descubrir las diferencias que hay entre los países.

P: ¿Cómo percibe la luz de cada uno de los lugares en los que ha estado?

En Alicante, muy brillante. Me gusta apreciarla cuando vuelvo de Estados Unidos, pero con el tiempo es demasiada. La mejor luz para la fotografía se encuentra en el norte de España o norte de Italia, y Escocia. Los colores en Roma o Florencia son fascinantes. San Francisco tiene una luz muy particular debido a sus microclimas, y a su amplitud que permite una fotografía  ambiental. Además, se cumplen las estacionalidades del año, cosa que en Alicante no.

P: ¿Por qué San Francisco?

Toda mi familia reside allí. Y aunque es la ciudad más europea de Estados Unidos, me gustan sus ciudadanos con ese espíritu americano emprendedor y desvergonzado. Allí, cualquier persona tiene un showman en su interior. Se puede trascender la intromisión de su intimidad sin problemas desde la distancia, pero cuando te acercas la adrenalina se dispara.

Una fotografía del Golden Gate en San francisco /VCrown
Una fotografía del Golden Gate en San francisco /VCrown

P: Le gusta reflejar la proximidad en sus fotografías.

La invasión de la fotografía se favorece con el lenguaje corporal. En función de cómo se haga, se recibe. Hay fotógrafos a los que les gusta provocar para captar una imagen. A mí no, prefiero captar lo que veo. Trato de desaparecer y sin el empleo de zooms ostentosos. En España hacer esto es muy complicado, en ocasiones puedes palpar la tensión.

P: Fotografiar estrellas Michelin es más seguro.

Es interesante porque se puede captar, no el alma de las personas, sino el carácter del cocinero. Mi reto en estas fotografías es sacar la autenticidad de cada protagonista de forma muy sutil. El secreto es no ser obvio, ni vulgar, sino decir mucho con inteligencia.

P: ¿De dónde proviene esta forma de hacer fotografía?

Creo que es un compendio de todas las cosas que he hecho en mi vida. Desde los años de universidad estuve leyendo para escribir, pasando por viajar mucho en el trabajo, de aprender otros idiomas y conocer gente. Todo ello me ha dado una visión de la vida. Muchas veces trato de imponer mi criterio estético en la fotografía comercial, no me gusta la fotografía perfecta. Por suerte, los bodegueros y los cocineros me han dado mucha libertad, para expresar lo que veo, porque no quiero que la banalidad mande sobre mi vida.

“El Mediterráneo, sin el vino, no se entiende.”

P: ¿Cómo hace para que sus fotografías cuenten una historia?

Siempre trato de hacer novela de la fotografía. Ver muchas historias dentro de la misma. Esto solo se consigue observando y sin pedir permiso para fotografiar. Cuanto más repites estas pautas, más matices encuentro. Necesito hacer fotografías todos los días para practicar y luego las cuelgo en mi blog para que la gente vea lo que hago, sin práctica no hay conocimiento. Todo lo que uno hace tiene que hacerlo con pasión y obsesión. Si uno ama lo que hace, al final sale bien.

P: ¿Qué es para un fotógrafo dejar su huella y ser reconocido por sus fotografías?

Lo máximo. La fotografía es el medio más difícil para que la gente te reconozca por tu tipo de fotografía. Si la gente reconoce tus trabajos solo con verlos, ten por seguro que se está haciendo un gran trabajo.

P: ¿Y para un vino?

Lo mismo. Si deja su impronta y se le reconoce, es excelente.

Expo Agustin
Una copa de vino /VCrown

P: ¿Qué busca usted en el vino?

Cuando se tiene la oportunidad de conocer al bodeguero y visitar sus viñedos, cada vez que tomo sus vinos, los veo de otra manera. Es como los títulos en las fotografías, condicionan la percepción de la imagen. En un vino quiero su expresión, que no sea muy alcohólico, ni muy dulce, y que me transporte a un mundo de sensaciones.

P: ¿Con qué placeres lo relaciona?

Con la conversación. Sentado a la mesa, podría estar tomando vino y escuchando. La gente que sabe de vinos, sin ser caprichosa, te explica que el vino es lo que siente cada uno. Pero me he dado cuenta de que, dentro de una buena charla, el vino se transforma y puede pasar de bueno a excelente.

P: Y ¿qué puede sacar de usted, el vino?

Emociones y sentimientos. Me hace concentrar las palabras. Me conecta con la amistad y sentirme bien con la gente. Ver la parte buena de la vida. No era un gran bebedor de vino, pero en los últimos meses a menudo estoy disfrutando de este placer.

P: ¿Cuál será su próximo proyecto?

Tengo dos en mente. Un mapa social de España y los retratos del poder.

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