El secreto de Novelda en una escalera

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Texto: Iza Swiecicka; Fotografías: Iza Swiecicka y J.V. Rodríguez

En el corazón de Novelda se sitúa la Casa Museo Modernista. El edificio fue construido a principios del siglo XX por iniciativa de Antonia Navarro Mira (1846-1926), conocida como “la Pichocha”. Como destaca José Luis Pellín Payá, encargado del Archivo Histórico Municipal de Novelda, Antonia Navarro “fue una gran financiera, empresaria e inversora, con una gran experiencia e independencia en lo económico, que era diametralmente opuesta al modelo de mujer dedicada únicamente a las labores domesticas, tal y como marcaban los cánones sociales de la época.” Su vida transcurrió en el momento en que la viña era uno de los elementos más importantes de la industria en Novelda, junto al azafrán y al mármol.

En el punto central de la casa se ubica una escalera que incluye hojas de vid en su decoración. No es un motivo atípico para el modernismo, ya que éste se caracteriza por dos aspectos fundamentales: la mujer o alegorías a la historia de la mujer y el tema de la naturaleza. “Pero lo que es único en todo el modernismo mundial es la escalera de la Casa-Museo Modernista que reproduce las hojas de la vid así como una especie de zarcillos en una construcción de rejería que envuelve de manera sinuosa a semejanza de un viñedo toda la estructura de la misma”, puntualiza Valentín Martínez,  historiador y concejal de Cultura del Ayuntamiento de Novelda. Para el edil estos elementos son una alegoría en dos sentidos: por un lado supone una identificación con la localidad donde está insertado este edificio en una zona productora de uva y, por otro, en aquello que permitió a Antonia Navarro tener solvencia económica y llevar a cabo esa obra, la vid. Aunque no de manera directa.

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Una mujer y la uva

Antonia Navarro era propietaria de muchas fincas en las cuales se producía uva para obtener vino. Entre ellas, la directora de la Casa Museo Modernista Mercedes Navarro enumera la finca de Vallonga de Alicante y la finca Lacy de Elda, donde hoy se encuentran ubicados sendos polígonos industriales y, además, la Casa de la Pinada en La Romana, las cuales se pudieron identificar gracias a los azulejos que decoran el patio de la Casa-Museo en Novelda. Aunque como matiza el archivista, “no hay constancia de que Antonia Navarro se dedicase a la comercialización de la uva de vino”, pues más bien invertía el dinero en acciones, bonos del Banco de España, títulos de Deuda Pública o cédulas del Banco Hipotecario. Pero su riqueza era el resultado de los cambios económicos provocados por la exportación vinícola, de las cuales gozaba Novelda en la segunda la mitad del siglo XIX.

“La escalera de la Casa-Museo Modernista es única en el modernismo mundial”, puntualiza Valentín Martínez, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Novelda.

La desgracia para unos fue la suerte de otros. “La primera gran expansión de la vid en Novelda se produjo entre la mitad del siglo XIX, cuando el oídium tuckeri, una enfermedad de la vid de origen americano, afectó a los viñedos franceses, italianos y catalanes. La zona del Vinalopó se salvó de la plaga por ser más seca que otros terrenos afectados”, cuenta José Ramón Ortega Pérez, arqueólogo e investigador del Centro de Investigaciones Etnológicas de Novelda (CIEN). Como resultado de esta coyuntura aumentaron  la demanda y la exportación de vinos en Novelda. También, por un lado, se generalizaron las nuevas plantaciones  de los terratenientes autóctonos y, por otro, las de familias de origen francés y catalán, que llegaron a la zona para producir y comercializar el vino. “En Alicante había varias familias vinateras francesas durante esta época: los antepasados de Renato Bardín, directivo de Hércules Futbol Club; de Juan Maisonnave Cutayar, accionista del Banco de España y de la compañía de ferrocarriles Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA) o León Dupuy, un comerciante alicantino experto en vinos, entre otros”, tal y como enumera David Beltrá, investigador del grupo CIEN y fundador del Museo Comercial de la Provincia de Alicante, que recoge una amplia colección de herramientas, productos y  envases relacionadas con los diferentes sectores industriales de Novelda y de la provincia.

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La revolución del ferrocarril

La llegada del tren a Novelda con  la línea MZA provocó que Alicante fuese  el primer puerto del Mediterráneo en contar con una conexión directa de ferrocarril con la capital, lo cual favoreció al sector vinícola. Hacia 1858 el sistema de diligencias comunicaba Alicante con Madrid en unos siete días, el ferrocarril no solo acortó este tiempo a unas 17 horas, sino que abarató el coste de los transportes. Este hecho era muy importante para los pasajeros, pero aún más para el transporte de mercancías. “Mi bisabuelo llevaba barrilles de bocoy de 500 litros al puerto de Alicante en carro. Cada carro soportaba tres pipas de vino, con lo que cargaba alrededor de 1.500 litros. El precio del transporte era cinco pesetas”, recuerda el investigador David Beltrá. La comunicación de ferrocarril con el puerto de Alicante facilitó la exportación de barriles de vino a Francia, convirtiendo a la provincia en el principal exportador vinícola de aquella época lo cual dinamizó dicho sector.

David Beltrá  nos habla de la historia del vino en Novelda
David Beltrá habla del pasado del vino en Novelda en base a la historia de su familia y su afición por los recuerdos

“Mi bisabuelo llevaba barrilles de bocoy de 500 litros al puerto de Alicante en carro”, afirma David Beltrá

 “En un primer momento, durante la segunda mitad del siglo XIX, Novelda llegó a ser capital comercial del vino, pero a partir de los años 80 de ese mismo siglo las estaciones de Monóvar, Villena y Sax centralizaron el envío de vino”, matiza el arqueólogo José Ortega. “Hoy en día en Sax aún se pueden ver bodegas antiguas que están rodeando la estación del ferrocarril. En Novelda ocurrió lo mismo, pero con el mármol”, matiza David Beltrá. La fecha de expansión de la producción vinícola a las otras ciudades de la provincia coincidió con la segunda crisis de este sector en Francia y Cataluña provocada por la filoxera, un insecto parasito de origen americano que provocaba la muerte de la planta. Como en el caso del oídium, los franceses necesitaban el vino para mezclarlo con sus vinos jóvenes. “La viña de Monastrell permite obtener mucha graduación y mucho color, cualidades que les servían para hacer la mezcla”, subraya el investigador del grupo CIEN José Ramón Ortega. Entonces la mayoría de exportadores y compradores llegaron a Novelda para llevar el vino a Francia, lo que inyectó una mayor cantidad de dinero en la economía noveldense. “No obstante, esa inyección de capital fue muy positiva para la zona ya que muchas familias decidieron invertir en construcción modernista. Podrían haberse dedicado a comprar más terrenos pero tuvieron esa sensibilidad y trajeron a autores conocidos internacionalmente en la época de muchos lugares”, destaca el historiador Valentín Martínez.

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La Bodega Alicantina Novelda 12Entre los productores de vino más destacados de Novelda aparece la Compañía Vinícola de Levante, fundada en 1883, propiedad de don Tomás Abad Alenda. David Beltrá, fundador del Museo Comercial de la Provincia de Alicante, tiene en su colección un cartel publicitario de esa empresa que data de los años ochenta del siglo XIX. “En el cartel se ve las medallas que obtuvo la compañía durante los concursos. Yo pensé que se los ponían ellos mismos, hasta que descubrí que era cierto”, bromea el investigador presentando en la mano algunas de las medallas que aparecen reflejadas en el anuncio. Beltrá también comenta que los niños que están dibujados en el cartel eran nietos de Tomás Abad. En el año 1903, antes de la llegada de la filoxera a Novelda, la fábrica cambió de propietario y de producción. “Se convirtió en una fábrica de tejidos muy importante que perduró  durante 70 años y que daba servicio  a los militares” añade el investigador. Pertenecía a la familia de Luis Salas Seller, padre del diseñador del Santuario de María Magdalena.

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En Novelda no solo se comercializaban vinos, también había un fuerte comercio de azafrán y mármol. “Al trabajarse la piedra en la zona hay documentadas disputas entre marmolistas y bodegueros debidas a que las rocas rompían los toneles”, explica el investigador del grupo CIEN. En el año 1886 los exportadores de vino, ante el aumento del comercio de este producto, presentaron una queja ante la empresa M.Z.A., propietaria de la estación, del reducido espacio que había en el muelle de carga para los toneles de vino, ya que utilizaban un extremo del muelle destinado al labrado y embarque de la piedra. “Los productores solicitaban que se construyera un muelle cubierto,  dado el beneficio creciente que esta actividad comercial reportaba a la empresa ferroviaria”, matiza Beltrá.  El muelle cubierto se construyó en los la década de 1920, pero entonces ya no era para vino sino para frutas y verduras.

José Ortega, investigador del grupo CIEN de Novelda,
José Ortega, investigador del grupo CIEN de Novelda, explica como los productores de vino pedían un espacio propio en la estación de Novelda

“El sector vinícola en esta ciudad no se recuperó debido a que eran vendedores a granel y no tenían marca”, destaca Beltrá.

La filoxera llegó a Novelda entre 1906 y 1908. En contra de lo que ocurrió en otras ciudades de la provincia donde se comercializaba vino, el sector vinícola en esta ciudad no se recuperó. “El motivo principal fue debido a que eran vendedores a granel y no tenían marca”, destaca Beltrá. Al contrario del comercio del azafrán por el cual Novelda destaca a nivel mundial. “El azafrán se compraba en La Mancha, donde lo vendían a granel y se envasaba en Novelda, generando una marca que permitía obtener una mayor fidelización”, subraya el investigador. El viñedo fue sustituido por cultivos como almendro, hortalizas y frutales de riego, sobre todo, uva de mesa. A principio de los años 20 Manuel Bonmatí Abad ideó la uva embolsada y comenzó a elaborar bolsas de papel para envolver los racimos de uva que retrasaban su maduración, mejoraban su color y calidad, y la protegían de las inclemencias del tiempo. “Bonmatí llegó incluso a patentar estas bolsas”, enfatiza Beltrá. Este embolsado es el origen, y el elemento distintivo, de la actual uva de mesa embolsada del Vinalopó, la única en el mundo con denominación de origen.

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Una vuelta a la tradición

Ahora mismo en Novelda funciona la bodega Casa Heretat de Cesilia situada en la casa del Marqués de la Romana que data de 1707 y enlaza la tradición vitivinícola de la ciudad con el presente, donde un negocio como son los vinos españoles, está de  moda. “Acciones como las de Casa Cesilia son muy de aplaudir porque poner en marcha un negocio de este tipo requiere tiempo. Es como criar a un niño pequeño mientras estudia y hasta que acabe la universidad para defenderse solo”, opina David Beltrá. La bodega fue inaugurada en el año 2000. Tiene 30 hectáreas de viñedos, sobre todo, “Monastrell, uva autóctona de la zona, aunque también hay otras variedades como Merlot, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Syrah, para los tintos; y Albariño, Macabeo, Moscatel, Malvasía y Sauvignon Blanc, para los blancos”, enumera Krizia Deltell,  responsable de enoturismo de la bodega, frente a una de las plantaciones de  vid que recuerdan un jardín, lleno de aromas y colores, al frente del Castillo de la Mola en Novelda.  En el año 2009 se apostó por el cultivo ecológico para elaborar vinos ecológicos, lo que significa que la vid no se desinsecticida. “No se puede hacer nada si aparece una plaga, por eso se intenta prevenir”, aclara Krizia Deltell. Una de las medidas adoptadas consiste en cultivar plantas aromáticas entre los viñedos. Los insectos van a estas plantas y no a la vid. “No se corta nada. Se deja crecer a las plantas salvajes y  todo se cultiva como antes”, concluye la responsable. Pero la producción de vino ecológico plantea entre los productores una serie de requisitos para cumplir.  “Cuando comienzas el cultivo ecológico tienen que pasar cuatro años para conseguir el distintivo de cultivo ecológico. A partir de este cuarto año lo que vendimies, si que llevará la calificación correspondiente”, explica Deltell. Pero esta bodega noveldense también trabaja la uva de mesa embolsada. En el mes de  julio organiza un concurso que consiste en competir para ver quién pone más rápido las bolsas en la fruta. “Es una fiesta de la bodega que acoge a toda la comarca”, destaca la responsable de enoturismo.

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El gran pasado del sector vinícola de Novelda ha sido inmortalizado en la escalera de la Casa Museo-Modernista, gracias a una mujer de negocios, como era Antonia Navarro, que supo apreciar su importancia para la ciudad. Un detalle que descubre que en esta vida nada es para siempre y que a veces es importante ser flexible, cambiar y apostar por cosas nuevas, como en el caso de Novelda, por el mármol, el azafrán y la uva de mesa. Lo nuevo, no tiene porqué ser malo, simplemente diferente. El pasado y la tradición están para enriquecerse y aprender de los errores. Y es que, a veces, hay que dar un paso atrás, para seguir adelante.

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