Pedro Ruiz Belda, propietario de la vinoteca Tiza y Flor de Alicante: “En el mundo del vino busco la calidad y la tipicidad porque aborrezco los vinos clónicos”

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Texto y fotografías: Iza Swiecicka

Pedro Ruiz Belda (Alicante, 1973) es ingeniero de Obras Públicas por la Universidad de Alicante. En el año 2010 se introdujo en el mundo del vino de manera profesional y en 2012 abrió en Alicante su propia tienda de vinos Tiza y Flor, que destaca por su variada oferta de vinos de todo el mundo y las continuas actividades que en ella se desarrollan. Pedro también obtuvo un título de Experto en Dirección de Empresas de Hostelería y uno de sumiller profesional de la Cámara de Comercio de Alicante. Está en proceso de obtener el título del nivel 3  del Wine and Spirits Education Trust.  No para de estudiar, ya que, como asegura, “el tema de los vinos es inabarcable.” Además, es un apasionado del Jerez del cual tiene el título de formador homologado. Esta pasión se refleja en el nombre de la tienda, ya que, como explica Pedro, “la tiza siempre se ha usado para identificar el vino que contenía cada bota y la flor es el velo de levaduras que hace que los finos, manzanillas y amontillados desarrollen su carácter único.” Para el próximo día 24 de enero, Pedro prepara una cata denominada “Vinazos de Levante”, donde se van a catar cinco vinos de Alicante.

P: ¿Por qué empieza el año presentado estos vinos?

Hay que empezar el año con energía y pienso que algunos de los mejores vinos que se elaboran por estas tierras levantinas poseen sobradamente la energía que necesitamos.

P: ¿Qué destacaría de los vinos de Alicante?

En esta tienda me caso con la calidad y pretendo ofrecer una diversidad de vinos de todo el mundo. Hasta hace unos años, los bodegueros de la zona se dedicaban al granel y los vinos eran muy potentes y poco refinados. Por suerte, eso ha cambiado de la mano de gente como Pepe Mendoza, Rafa Bernabé, Gutiérrez de la Vega o bodegas muy jóvenes y dinámicas como Vinessens o Carabibas. En la actualidad, el nivel del vino alicantino es excelente. No obstante, a pesar de ello, no puedo tener referenciados todos los vinos de Alicante.

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P: ¿Qué opina de la poca visibilidad que se tiene de los vinos de Alicante en España?

No entiendo como una Denominación de Origen como la de Alicante que cuenta con la ventaja de ser una de las más antiguas de España, no traduce este hecho en el mercado. Los vinos de Alicante se parecen mucho en potencia y estructura a los de la Ribera del Duero, denominación a la que llevamos 50 años de ventaja. En Ribera hay grandes vinos, pero durante mucho tiempo, daba igual la marca que uno comprase, todos los robles sabían igual. Vinos de una fruta de mediana madurez, con maderas muy presentes aunque normalmente agradables. Por ello, trato de dar un poco de vida a todas las DO y tengo muy poco de Rioja, Ribera y Rueda en la tienda, comparativamente con lo que ofrecen las tiendas de vino al uso. Una lástima que no hayamos sabido vender nuestro producto fuera de nuestra zona. Y, muchas veces, dentro.

En esta tienda me caso con la calidad y pretendo ofrecer una diversidad de vinos de todo el mundo.

P: ¿Cómo valora la promoción de los vinos de Alicante?

Parece que se está moviendo un poco, pero cuando uno sale fuera y ve cómo se mueven otras denominaciones de origen, se da cuenta de que no hay color y que se podría hacer mucho más. Por ejemplo, el Consejo Regulador de Somontano organiza actividades continuamente. Conciertos, medias maratones, el autobús de la ruta del Vino de Somontano que te lleva de una bodega a otra…. En esa zona, también lo normal es que en las cartas de vinos el noventa por ciento sean Somontano.

P: ¿En qué se diferencian las actividades de Tiza y Flor de las del resto de vinotecas?

Quien quiere aprender de vinos del mundo tiene que pasar por aquí. Alicante estaba huérfana de este tipo de actividades. Las catas que se ofrecen en Alicante son todas iguales: iniciación con vinos de poco interés o catas de vinos que interesa vender porque el que las ofrece distribuye estos vinos. El aficionado inquieto compraba por internet porque nadie en Alicante le ofrecía lo que andaba buscando, asumiendo íntegramente el coste. Si a uno le  gusta un vino muy caro o que normalmente no está disponible, en Tiza y Flor se le ofrece la posibilidad de que 12 personas se reúnan para catar varios de esos vinos, repartiendo los gastos. Además, las presentaciones previas que hacemos pretenden fomentar la cultura del vino, no solo de aquí, sino de todo el mundo. Nos gusta dar a conocer los vinos que nadie más vende en Alicante, tengan la procedencia que tengan. La única forma de enriquecerse, vinícolamente hablando, es catar y catar vinos de todas partes sin ningún tipo de prejuicios. Que no te lo cuenten, sino probarlo uno mismo.

P: Las catas están enfocadas con un espíritu comunitario, entre amigos, más que como una clase magistral.

Tenía claro que no quería que alguien se subiese a un pedestal dando la imagen de que él sabe mucho y el resto no tiene ni idea. Me gusta la idea de compartir entre gente sentada alrededor de una mesa, pues así todo es mucho más cálido. A menudo la gente se disculpa por no saber nada de vino, pero nadie nace enseñado. El hacerlo todo más comunicativo y con cercanía, entiendo que es la forma de introducir a las personas en el mundo del vino. La gente viene a pasarlo bien.

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P: Ha mencionado la palabra cultura, ¿realmente solo está acercando a la gente a este mundo o pretende dar un paso más?

Desde su apertura, en Tiza y Flor se han realizado unas 90 catas. Para quien ha sido fiel, en un año ha catado lo mismo que yo en treinta. Por tanto, trato de culturizar a los clientes con vinos del Loira, Ródano, Borgoña, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia, Argentina, Chile, Marruecos, Austria, Hungría o Italia, entre otros. Y por supuesto, España.

La única forma de enriquecerse, vinícolamente hablando, es catar vinos de todas partes sin ningún tipo de prejuicios.

P: ¿Cómo caracterizaría la oferta de la tienda?

Intento tener de lo que no tiene nadie, sobre todo en cuanto a vino internacional. En nacional también nos diferenciamos claramente de la competencia. Actualmente, el cincuenta por ciento del vino de la tienda es nacional. Y de los diez vinos más vendidos, cinco son extranjeros. Tal vez sea una apuesta arriesgada, pero cuando la gente prueba vinos del resto del mundo, sin duda, repite. Busco la calidad y la tipicidad. Aquellos vinos, que me dicen, de donde son. No me van los vinos clónicos.

P: En estos tiempos que corren, ¿qué tal funcionan la ventas?

En todas partes lo que se vende mayoritariamente son vinos de menos de 10 euros. Hay que vender muchas botellas para pagar el alquiler y cubrir los gastos. Muchas veces no salen los números y eso que mi sueldo es de risa. Pero en mi caso es el precio que tengo que pagar por no tener productos masivos.

 P: ¿Y su clientela?

Al montar un negocio, uno elige la gente a la que quiere dedicarse. En mi caso son personas que confían en lo que les recomiendo porque les gusta probar de todo siempre que se ajuste a su presupuesto. Les gusta descubrir vinos nuevos. Están hartos de los vinos de siempre. Me gusta que compartan mis mismas inquietudes.

En todas partes lo que se vende mayoritariamente son vinos de menos de 10 euros.

P: ¿Visita a la competencia?

En Alicante trabajan muy pocas tiendas. Suelo ir a Bardisa, porque traen cosas nuevas. Gran parte de la culpa que esté metido en este mundo es de José Antonio Sellés. Pero del resto, si uno entra a una, es como entrar a todas. Normalmente no evolucionan. A veces, el vendedor es como una estatua que no te asesora porque no ha catado lo que vende y en otras ocasiones intenta vender lo que le conviene. Dejé de ir hace tiempo. Algunas tiendas acabaron convirtiéndose en bares y otras, están conquistadas por Rioja, Ribera de Duero y Rueda.

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P: ¿Por qué cree que cada vez se consume menos vino?

Por un lado, está el snobismo asociado a este mundo y, por otro, la parte de la hostelería que se quiere hacer millonaria con el vino. La gente que sirve el vino ni está preparada, ni usa una copa adecuada, ni controla la temperatura de servicio, para luego cobrar unos precios desproporcionados. Al final lo que ocurre es que uno acaba tomándose cañas. Todo esto lo que produce es que falle la conexión entre bodegas y consumidor.

P: ¿Qué opina de ofrecer vinos por copas, como lo hace Carlos Bosch en el Portal?

Es el camino a seguir. Con 20 euros poder probar 5 o 6 vinos. Estaría bien que cada bar tuviera aunque fuera solamente un blanco y un tinto de Alicante. Me hierve la sangre cuando no tienen ni uno. La carta de Carlos ofrece vinos de todo el mundo y, por suerte, tiene muchos de aquí. Es, con diferencia, la mejor carta de vinos de Alicante.

Uno puede enamorarse del vino cuando conoce a un elaborador y lo ve en su salsa.

P: ¿A menudo colabora con el sumiller Miguel Ángel Garri?

Él creó, con el amor y la pasión que tiene por el vino, un grupo de gente de su trabajo con ganas de aprender de vinos por lo que organiza catas, normalmente una vez al mes. Anteriormente, las hacía alquilando las aulas del Consejo Regulador hasta que un día le ofrecí la tienda, sin coste alguno, salvo el que los vinos de sus catas los adquiriese aquí. De este modo, ambos salimos ganando.

P: ¿Cuál cree que es el momento en el que uno puede enamorase del vino?

Cuando se conoce a un elaborador y uno lo ve en su salsa. El cómo el bodeguero explica las cosas, con esa pasión que transmite. Su vida va en ello. Y eso me llega, el ver cómo está entregado al vino.

P: ¿Y qué posición ocupa el vino en su vida privada?

Al vino hay que darle menos importancia.  Mucha gente se asusta si me invita a cenar a su casa por miedo a que no me guste el vino. Lo cierto es que una cosa es catar y otra, beber. Cuando voy a comer, quiero disfrutar de la compaña. Si hay buen vino mejor, pero tampoco voy a ponerme quisquilloso.

P: ¿Qué planes tiene para este nuevo año?

Es un tema complicado en lo económico. Me gustaría que Tiza Y Flor fuese un centro de referencia en la cultura del vino en Alicante, pero no que se convierta en un bar. Me encanta el tema de la formación y contar a la gente mis experiencias por lo que querría ampliar la capacidad de la sala  de catas.  Pero ya veremos, el tiempo lo dirá.

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4 comentarios

  1. “Tenía claro que no quería que alguien se subiese a un pedestal dando la imagen de que él sabe mucho y el resto no tiene ni idea. Me gusta la idea de compartir entre gente sentada alrededor de una mesa, pues así todo es mucho más cálido”.
    En este caso Pedro Ruiz Belda marca una clara tendencia, la de permitir que la gente se vuelva a acercar al mundo del vino para su uso y disfrute, entendiendo el “uso y disfrute” como vehículo asociado a la cultura pero sin ningún tipo de corsé.

    Gracias Iza por tan genial entrevista.

    • El vino siempre tiene valores añadidos que se deben dar a conocer. Muchas gracias por tu comentario, Javier. Saludos. 🙂

  2. […] catas. Si la gente no conoce el producto, no puede opinar. En ese sentido, está muy bien que haya enotecas como Tiza y Flor que hacen catas y comentan los vinos. Se debe extender la cultura del vino y no solo del alicantino, sino de todos, porque el probar […]

  3. […] Pedro Ruiz Belda (Alicante, 1973) es ingeniero en Obras Públicas por la Universidad de Alicante. En el año 2010 se introdujo en el mundo del vino de manera profesional. Actualmente se encuentra en proceso de obtener el cuarto nivel del título Wine and Spirits Education Trust.  No para de estudiar porque como asegura “el tema de los vinos es inabarcable.” En 2012 abrió en Alicante su propia tienda de vinos Tiza y Flor, que destaca por su variada oferta de vinos de todo el mundo y las continuas actividades que en ella se desarrollan. Pedro también obtuvo un título de Experto en Dirección de Empresas de Hostelería y el de sumiller profesional por la Cámara de Comercio de Alicante. Además, es un apasionado del Jerez del cual tiene el título de formador homologado. Esta pasión se refleja en el nombre de la tienda, ya que, como explica Pedro, “la tiza siempre se ha usado para identificar el vino que contenía cada bota y la flor es el velo de levaduras que hace que los finos, manzanillas y amontillados desarrollen su carácter único.” […]

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