Juan Cascant, miembro de Celler la Muntanya: “Al elaborar nuestros vinos tratamos de aportar valor a la sociedad” (Parte I)

La Bodega Alicantina Juan Cascant 02

Texto: Iza Święcicka; Fotografías: J.V.Rodríguez

Juan Cascant (Muro de Alcoy, 1961), miembro de Celler la Muntanya, es delineante proyectista y durante 25 años trabajó en un estudio de arquitectura. Administrador de diversas empresas, además es presidente de la Asociación ELVIART. Hace 10 años entró al mundo de vino junto con su amigo de la infancia Toni Boronat. Desde entonces se ha centrado en la promoción de la calidad vinculada al entorno, la cultura, la acción social y la intercooperación, dentro del marco de la bodega Celler la Muntanya y su proyecto de microviñas, el cual acaba de presentar en Andorra.

P: ¿De qué temas trataron en el encuentro de microproductores en Andorra?

Los bodegueros allí tienen la necesidad de poner en valor más cosas a parte del esquí. A nivel de agricultura, necesitan implantar un nuevo modelo por lo que han organizado un encuentro con bodegas de cierta similitud a las suyas, de poca producción. Esto nos ha dado la posibilidad de darnos a conocer y reforzar el concepto microviña. Es decir, cómo organizar empresas en múltiples lugares, con el denominador común de la pequeña explotación, el vínculo con el paisaje y la relación del hombre con la tierra. Algo más que un simple esquema productivista.

P: Siendo delineante, ¿cómo empezó su aventura en el mundo del vino?

Un septiembre hace muchos años, Toni Boronat plantó un poco de uva de la que le vendió un viverista, Airen y Tempranillo.  A los dos años hizo vino y me lo dio a probar y no estaba mal. En ese momento éramos consumidores de gama media-baja. Así, una noche fuimos a cenar a un restaurante y nos ofrecieron un vino de Alicante. Era la primera vez que oía hablar de Pepe Mendoza. Eso nos motivó y empezamos a probar. Un año después abrimos Celler la Muntanya. Después del primer vino, como la cosa no estaba mal, fuimos al Corte Inglés y nos compramos un libro “Como hacer buen vino”. Y, poco a poco, fue uniéndose gente al proyecto. Y todo esto tiene que ver con el concepto de dieta mediterránea.

Entre Toni y yo hicimos vino como si de una paella se tratase.

P: ¿En qué sentido?

R: La UNESCO elevó la dieta mediterránea al valor intangible de la humanidad, porque es un estilo de vida. Para que exista tiene que haber una relación con el medio ambiente y con una cultura, una manera de ser, que es muy distinta que en el Norte de Europa o en América. Entonces, desde esta perspectiva ¿sabe que significa paella?

P: …

R: Resulta que no es únicamente un plato gastronómico, sino que es un acto social. Habitualmente, la gente hace arroz cuando está con amigos o en familia. Es nuestra manera de comer mucha gente junta, incluso directamente de la misma paella. Ésta empieza comprando los ingredientes y luego discutiendo quién la hace, pero con toda la gente poniendo todo su empeño por colaborar. Muchas veces no llega a la excelencia, pero no importa, porque despierta emociones. De esta forma, Toni y yo hicimos vino como si de una paella se tratase.

P: La primera vez que lo presentaron a la guía Peñin en 2004, les dieron 90 puntos.  Y la segunda vez, 91 ¿Quién es el responsable de este mérito?

Se puede pensar que fue casualidad. O gracias al libro que usábamos, o al territorio que nunca se potenció. En nuestro caso, dos personas corrientes entramos por la puerta de atrás en el teatro, nos pusimos a cantar un aria con los mejores y no desentonamos. Pero el protagonismo no es nuestro. Aunque el trabajo de Toni fue fundamental, el que haya un entorno y unas variedades autóctonas que permitan conseguirlo, sí lo es. Por eso necesitamos tener fe y apostar por generar marcas pequeñas que potencien los productos, y no un paraguas que espere subvenciones.

La Bodega Alicantina Entrevista Juan Cascant 02

P: En toda paella que se precie hay varios ingredientes, en este caso los viñedos pertenecen a 28 socios y amigos. ¿Cómo se cocina la colaboración entre estos miembros de Celler la Muntanya?

Los valencianos tenemos un gen que nos hace ser individualistas y que apreciemos poco lo que tenemos. Sin embargo, en determinadas circunstancias, las personas se juntan rápidamente. Entonces a pesar de que cada uno de los miembros de la bodega es completamente distinto y sus maneras de involucrarse son diferentes, con orden y voluntad todo se puede. Eso sí, tiene que haber transparencia y no dejar que cada uno haga lo quiera. Para ello, el punto de conexión entre todos los microviñeros lo asume el Celler. Y a cambio de la exigencia de entregar lo mejor de sus cosechas en pro del buen funcionamiento de la bodega, se les paga bien la uva.

P: Hablando de retribuciones, ¿cómo cobran estos minifundistas?

Hay gente de todo tipo. Hay quien tiene apetencia de tener su propio vino, quien quiere cobrar la uva de forma dineraria o, simplemente, quien quiere que el campo de su abuelo esté vivo. Entramos en una dinamización de valores más allá de lo económico.

P: ¿Por qué no son una cooperativa?

Podríamos serlo, pero el elemento cooperativo es demasiado adelantado para la sociedad actual. Podemos entender la interacción y el compartir, pero éticamente no lo ponemos en marcha. Para que una cooperativa funcione hay que ponerse de acuerdo. Con pocas personas, si no se hace lo que toca, rápidamente se nota. Además, cuando fuimos al gestor para organizarnos, éste nos dijo que era mucho más ventajoso crear una sociedad limitada. Y, aunque el concepto es cooperativo, tenemos lo bueno, y no lo malo, de ese mundo.

Hay que ser honestos con el valor del origen.

P: ¿Cómo es la relación personal que usted mantiene con estas personas?

Hay que tener en cuenta que son 28 contratos, unas veces verbales, o por escrito y, en ocasiones, con mirarnos es suficiente. Incluso por teléfono, al oírnos la voz, nos ponemos en marcha en seguida. El trato en el mediterráneo es un acuerdo, sabiendo que uno puede fallarle al otro y viceversa, o todo lo contrario. Con los buenos resultados del vino al final todos acaban sintiendo el proyecto como suyo, por lo que tengo que permitir que todos sean embajadores de microviña.

P: ¿Cómo elaboran las vinificaciones?

En la bodega, tenemos un pequeño espacio para realizar microvinificaciones  con la finalidad de aprender. El motivo es que los estereotipos y los esquemas heredados de otros lugares no se pueden reimplantar aquí. Necesitamos reestudiar desde cero lo que sucede en esta tierra y con esta uva. Además, lo hacemos de una manera sencilla. Haciendo por separado todos los caminos de los diferentes bancales que componen el proyecto de microviñas para, finalmente mediante un coupage, obtener nuestros vinos.

P: ¿Y no se plantean conseguir un vino monovarietal?

Existe la tentación de poder hacerlo, pero esto supondría un cambio en lo que hasta ahora venimos haciendo. Preferimos tener una línea de vino con un coupage definido, que una única variedad de la cual desconocemos todavía sus resultados, para mantener una línea de vino entendible. Si dentro de unos años seguimos aquí, y observamos que un vino elaborado por separado llega siempre a su punto óptimo, y a raíz de eso, contemplaremos la posibilidad de hacer un vino solamente con una viña. Pero de momento, hay que pensar que nacimos de cero y estamos aprendiendo. Hay que ser honestos con el valor del origen.

La Bodega Alicantina Viñedos Celler la Muntanya 01

P: ¿Con qué variedades de uva se trabaja?

R: Básicamente para los vinos blancos empleamos Malvasía, Macabeo, Verdil y Merseguera, y para los tintos Monastrell, Garnacha Tintorera, Garnacha y Bonicaire, entre otras. Esta última es una variedad muy interesante que cayó en el olvido porque no tiene ni un cuerpo excelente, ni un color como para hacer un vino mediterráneo, además de no aportar un grado alcohólico excesivo. No era una joya. Pero, en muchas ocasiones, las joyas dependen de cómo se quieran mirar y de los sentimientos que puedan evocarnos, para determinar si verdaderamente lo son.

P: Entonces ¿qué tiene la Bonicaire para continuar trabajando con ella?

Al vinificarla por separado hemos comprobado que tiene una nariz muy interesante. Solo con un cinco o un diez por ciento en un vino, la Bonicaire aporta un aroma cítrico, alegre y desenfadado, que dentro de una estructura de vinazo, le da aspectos divertidos. Además, nos ayuda a preservar la biodiversidad. La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente pone en valor estas iniciativas y nos ampara para demostrar que nuestros vinos tienen otros valores añadidos. Por tanto, el valor de la Bonicaire no solo son cualidades organolépticas, sino cuestiones culturales y de relación. Sería un crimen perderla, al igual que la Merseguera que prácticamente también estaba desaparecida.

En la Comunitat Valenciana no se nos entiende. Tenemos que ir a Boston, Manhattan, Tokyo o Berlín para que atiendan a nuestro producto.

P: ¿Cómo reaccionan el resto de bodegueros ante estas acciones de recuperación?

Desde que nosotros hemos puesto en marcha la Meseguera, algunas bodegas de Valencia y Requena también la están trabajando. Sin querer, abres tendencias, aunque sin duda lo hacemos porque antes alguien nos dio la idea. En este sentido es mejor interactuar que competir. Es absurdo pensar que una copia sea igual al original. Es imposible. Y si se consigue, es buena señal. Si en esta zona se interactuase más, el beneficio sería mayor porque habría más prestigio y más posibilidades de captar clientes de cercanías. Se entraría en dinámicas que ahora mismo no se pueden explotar por la costumbre de andar solos y la existencia de organismos que ayudan poco.

P: Nadie es profeta en su tierra…

R: En la Comunitat Valenciana no se nos entiende. Tenemos que ir a Boston, Manhattan,  Tokyo o  Berlín. A capitales donde hay gente sensible a este tipo de proyecto para que atiendan nuestro producto. Quizás después de que eso ocurra, la gente de aquí se dará cuenta de lo que tiene muy cerca.

La Bodega Alicantina Entrevista Juan Cascant 01

P: ¿Cómo está el tema de la distribución de sus vinos?

R: Un desastre. Actualmente estamos desvinculándonos de toda la distribución interna porque tenían el producto por tenerlo y no lo han defendido. Estamos haciendo un reset y no vamos a vender de manera general. Esto no quiere decir que esperemos a que nos compren, sino que se atenderá tan solo a quien quiera tener el producto. Ofrecer un producto para todos, cuando sabes que no lo van a valorar, es un error.

P: Así pues, ¿de qué forma trabaja la bodega el tema del marketing de proximidad?

Mediante Vi i Amics (Vino y Amigos / Wine and Friends) tratamos de vender lo máximo posible en la bodega, sobre todo, a consumidores finales que entiendan lo que hacemos y lo valoren, para tratar de cambiar desde la tierra y la elaboración de los vinos la situación social actual. De este modo, el margen de negocio del intermediario se repercute en una amistad. Después, si a la gente le gusta el producto, lo buscarán en las tiendas. De igual forma, el aprovechamiento de la uva se hace entre amigos, los microproductores del proyecto microviña, con lo que nuestra organización no sigue el típico esquema empresarial.

P: ¿Cómo funciona Vi i Amics?

En principio hay que apuntarse a un grupo con una cuota de inscripción no dineraria. Es decir, en lugar de abonar una cantidad, se debe compartir el sentido ético de lo que se está poniendo en marcha. Por ejemplo, explicar que haces en tu vida para que el mundo funcione mejor. Así los descuentos se hacen a aquel que intenta cambiar las cosas. De todos modos, si se considera que no se hace nada, hay un lote preparado para que la inscripción sea por medio de una cuota.

 

CONTINUA EN: Juan Cascant, bodeguero de Celler la Muntanya: “Al elaborar nuestros vinos tratamos de aportar valor a la sociedad” (Parte II)

PARA AMPLIAR ESTA INFORMACIÓN:

La mochila de Juan Cascant

La bodega Celler la Muntanya ofrece una cata de sus vinos en la fnac de Alicante

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  1. Un paseo por las microviñas (I) | La Bodega Alicantina
  2. Un paseo por las microviñas (II) | La Bodega Alicantina
  3. Arranca el segundo curso de Microviñas | La Bodega Alicantina
  4. La UMH establece un convenio de colaboración con la bodega Celler la Muntaya de Muro de Alcoy | La Bodega Alicantina

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