Cómo construir una buena estrategia de comunicación en el mundo del vino

Construir una buena estrategia de comunicación supone atender a diversos factores en función de los objetivos que se planteen. / davidjcarr.wordpress.com (vía www.juanurrios.com)
Construir una buena estrategia de comunicación supone atender a diversos factores en función de los objetivos que se planteen. / davidjcarr.wordpress.com (vía juanurrios.com)
Texto: Iza Święcicka

Los empresarios siempre dicen que quieren obtener beneficios, pero lo primero que se necesita es una actitud comunicativa. No se puede hablar de comunicación si lo único que se pretende es vender. Según Noel Carrión, director del Máster en Community Management y Dirección de Redes Sociales, ganar dinero es señal de que los objetivos empresariales se han cumplido. “Mi cometido, si soy un bodeguero, puede ser dar a conocer un producto nuevo. Pero para que se compre y pueda ganar dinero, la gente tiene que saber que ese vino está disponible en los puntos de venta. Si no comunico la existencia del vino, evidentemente, no se llega a ninguna parte”, destaca Noel Carrión.

El primer paso, para conseguir una buena estrategia de comunicación es plantearse unos objetivos razonables y medibles.  Por ejemplo, “un bodeguero que quiere estar en las redes sociales para buscar un nuevo público e incrementar las ventas de un vino, un 15 por ciento en un año, durante ese periodo deberá trabajar para la consecución de ese objetivo”, subraya el profesor. Una vez hecho esto, hay que identificar a los actores que intervienen en la campaña, para fijar el target o el público objetivo al que dirigirse. Como apunta Noel Carrión, “si segmento por edades a la población me daré cuenta de donde encontrar más gente de la edad que me interesa, en unas redes sociales u otras, o en determinadas páginas web o en unos foros concretos.”  Y, a continuación, hay que fijar un espacio temporal para establecer la duración de la comunicación.

Después viene decidir sobre la estrategia adecuada para cada objetivo. Así, “si lo que pretendo es dar a conocer un producto nuevo, se fomentará la comunicación.  Si se trata de conseguir más compromiso por parte de los clientes, entonces se trabajará con acciones que requieren de su participación como concursos, promociones, encuestas. Si quiero salir al mercado internacional, se planteará la estrategia pensando en ese país y los activos tecnológicos que se requieren”, enumera como posibilidades de gancho el profesor.

Para realizar la evaluación de las estrategias se deben seleccionar los indicadores o KPI adecuados. / comunica2punto0.com

A continuación hay que llevar a cabo la evaluación para revisar los resultados en función del objetivo planteado.  Para conseguir una evaluación completa es importante fijar unos indicadores, que van a informar sobre si la estrategia va en la dirección correcta para alcanzar el objetivo marcado, lo que se conoce en marketing como los KPI (Key Performance Indicators o, en español, Indicadores Clave de Rendimiento). “En el caso de la nueva referencia de vino se crea un site, donde se da información de ese nuevo producto, y el indicador de que la campaña va bien sería la cantidad de gente que visita la página. En caso de la fidelización o de participación con los contenidos del blog, sería la medición de los likes (“me gusta”), que hace la gente en Facebook, las veces que se comparte o, incluso, las veces que se comentan los contenidos”, matiza el profesor.

Pero cada campaña precisa de sus indicadores. “Diferentes objetivos, diferentes indicadores”, resume Noel Carrión. Para los creativos se trata de elaborar una estrategia alineada con la empresa. “Si se quiere vender un vino blanco, no se puede decir, que se va a vender tinto”, ejemplifica el profesor. Los profesionales ayudan a la empresa a conseguir sus objetivos globales a través de la comunicación y las tecnologías de la información. “Son muchas las acciones que se pueden hacer en el marketing digital: comercio electrónico, publicidad pagada y redes sociales, pero no todos valen”, subraya Carrión.

El último factor para construir una estrategia de comunicación es el presupuesto, es decir, “saber con qué medios se va a contar para llevar adelante el proyecto”, como apunta el profesor. Todo se cierra con dinero. Pero ahora menos es más. “Con 3.000 euros invertidos para promocionar un vino en las redes sociales puedo tener cien veces más impacto que si los destino a un anuncio en un periódico. La diferencia es que ahora si aprovechamos el marketing digital tenemos mayores posibilidades con presupuestos menores”, matiza Noel Carrión. La publicidad tradicional supone mucha inversión y un impacto que reparte entre todas las marcas. La democracia ha llegado a los medios de comunicación y alguien muy pequeño posee casi las mismas herramientas que uno grande, concluye el profesor.

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