Un paseo por las microviñas (II)

LBA CELLER LA MUNTANYA EPSO 09

La Malvasía es la uva con la que Celler la Muntanya elabora su vino Naturalment Dolç. /LBA

Iza Święcicka

Segunda parada: La viña antigua

Esta microviña es de Malvasía y contiene algunas vides de Moscatel intercaladas para su consumo como uva de mesa. Está situado en un terreno fértil y tiene una edad impresionante. “Este viñedo tiene 90 años de antigüedad y sabe mejor que nadie cómo vivir en esta tierra. Sabe como aguantar la sequía, se ha adaptado, y ha puesto sus raíces donde le ha interesado”, enfatiza Juan Cascant, bodeguero y cofundador del Celler la Muntanya. De estas vides, se elaboran parte de los vinos dulces y blancos de Celler la Muntanya. El vino dulce Naturalment Dolç con el que se consiguió 94 puntos en la Guía Peñín nació de aquí. “Este viñedo es irrepetible por lo que en cuanto obtuvimos esa puntuación, le subimos el precio de la uva a Toni, el propietario”, recuerda Juan Cascant.

Además, como matiza el bodeguero, “según los parámetros que maneja la Denominación de Origen, este viñedo no está amparado y, en consecuencia, la normativa de la Consellería prevería que fuese arrancado”. Sin embargo, gracias al proyecto de Microviñas este tesoro ha renacido y se mantiene intacto. “Perderlo, desde el punto de vista que no era rentable para Toni, sería una estupidez como tantas que se han hecho. Entonces cuando me puntúan bien y saco valor de estas vides, si no repercuto ese valor añadido en el artífice que ha hecho que llegue a mis manos este tesoro, no estoy siendo coherente”, asegura Juan Cascant.

Estas viñas son plantas muy poderosas que están diciendo que pueden. El objetivo es llegar a tener sarmientos más delgados y no tan largos, porque éstos son los que consiguen tener una uva más suelta y no tan grande, ni cargada. “De este modo cuando llega septiembre no tenemos inconvenientes de botritis y podemos esperar tranquilamente, aunque llueva, a que madure”, confiesa el bodeguero.

LBA CELLER LA MUNTANYA EPSO 08

Las cepas de este viñedo tienen hasta 90 años de antigüedad. /LBA

Para conseguir sarmientos de unos 80 centímetros se planifican las yemas que interesa dejar por planta. El diámetro deseado es de entre 80 y 90 milímetros, lo que pesará alrededor de unos 50 gramos. Sin embargo, en las plantas hay otros sarmientos de mayor diámetro que tienen una longitud mayor y un exceso de energía para la uva que se recolectará porque va a tener una superficie de hojas mayor. Si esto ocurre, la producción de uva será mayor, se va a apretar y el racimo será muy grande, por lo que será más complicado llegar a la maduración. “Se obtendrá grado rápidamente, sobre el 10 de septiembre, pero la uva no habrá madurado. Si llueve, que es lo que suele pasar en esa época, se pudrirá”, matiza Juan Cascant.

En ese caso, con esos sarmientos que pesan alrededor de los 80-90 gramos de madera, hay que permitir que, jugando con las nuevas yemas, en lugar de que tener dos, hayan tres. De este modo, la carga será la misma, y la planta en lugar de dos racimos, dará tres. Estarán más sueltos, más soleados y más aireados con lo que se puede esperar a que madure en mejores condiciones.

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Un paseo por las microviñas (I)

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