Iván Martínez, Nariz de Oro 2014: “Abogo por dar a conocer el producto de la tierra y la uva autóctona”

LBA Iván Martínez Nariz de Oro 2014 00

Iza Święcicka

Iván Martínez Hierro (Bilbao, 1983) es el ganador de la Nariz de Oro 2014, un concurso que premia a aquel que mejor demuestra sus capacidades sensoriales olfativas ante una copa negra, y sumiller del negocio familiar La Tienda Colmado en Medina de Pomar (Burgos), donde dio su primeros pasos en el mundo de la hostelería. En 2009 se matriculó en la Escuela Superior de Hostelería de Bilbao, para obtener el Curso de Especialista Sumiller. A partir de ahí, asistió a diversas catas, ferias y concursos. “Se trata de estar cerca de lo que rodea al mundo del vino y del sector”, concluye Iván Martínez. Acaba de presentar la tercera edición de las catas con Nariz de Oro, una iniciativa de Bodegas Bocopa, que este año se celebró en las tres capitales de la Comunitat Valenciana: Castellón, Valencia y Alicante.

P: Acaba de presentar las catas magistrales de Bocopa ¿Cómo valora esta experiencia?

Muy bien porque no había realizado aún este tipo de cata masiva. Hasta ahora eran grupos más reducidos de como máximo 50 personas. Ha sido una prueba de fuego que me ha servido para coger tablas. Además, he contado con la compañía del enólogo de Bocopa Gaspar Tomás con quien he encontrado un feeling estupendo. Hicimos una buena colaboración y demostración, en la que yo trato la parte del catador para aportar mi visión y sacarle todo el jugo posible a los vinos.

P: ¿Qué opina de la iniciativa de esta bodega alicantina?

Me parece una idea sensacional porque las bodegas y los consejos reguladores tienen que dar a conocer sus productos. Ellos mismos tienen que promover eso por iniciativa propia o a través de los sumilleres. Gaspar debe explicar y transmitir su proyecto porque en este tipo de eventos, muchas personas conocerán los productos de Bocopa, pero muchas otras no. Además, cada añada es un vino nuevo con matices nuevos. En estas catas, el Fondillón ha sido una novedad. Todo aquel que no había probado un Fondillón ha salido con la idea de un producto muy alicantino. Esta iniciativa es enriquecedora para el consumidor, el profesional y para todo el que se dedica al mundo del vino.

LBA Iván Martínez Nariz de Oro 2014 01

P: ¿Cuál de estos vinos destacaría?

En los cinco vinos que se presentaron hay cinco propuestas muy diferentes con distintas elaboraciones. La Moscatel en un blanco seco y en una versión espumante. Y la Monastrell en un espumante, en un vino tranquilo con crianza más larga y, finalmente, en una delicia de Fondillón de 1987 que es una joya que permite ver cómo ha evolucionado la misma uva con el paso del tiempo, casi 30 años.

P: Las elaboraciones de Bocopa basan su identidad en las variedades autóctonas.

Abogo por dar a conocer el producto de la tierra y la uva autóctona. La Moscatel y la Monastrell son dos variedades que, aunque se encuentran en todo el Levante y en otras partes del mundo, quizás aquí radique su sede más importante. Es importante demostrar la identidad y todo el partido que se puede sacar de una uva. Algunos estilos de vino son sencillos y fáciles de tomar, como el Marina Alta que es fácil de oler, de catar y de detectar sensaciones en boca. Y luego hay vinos para quien busca algo más como el Fondillón. Hay mucha versatilidad.

P: ¿Qué es para usted el Fondillón?

Es un vino histórico con nombre propio que los bodegueros y profesionales sumilleres alicantinos deberían de explotar mucho más. El Fondillón es Alicante y ese tipo de productos muy de la zona son la forma perfecta de salir al mundo y que la gente encuentre algo único. Apuesto por ese tipo de bebidas de larga crianza y elaboraciones con un montón de matices, que pueden ser el vino perfecto para una sobremesa e incluso sustituir a un postre. Son vinos más complejos, pero muy interesantes.

El Fondillón es Alicante y un producto perfecto para que la gente encuentre algo único

P: ¿Ha pensado en algún vino de Alicante para su establecimiento?

He visto muchas cosas que me han interesado. Y a pesar de que allí el paladar del consumidor es totalmente distinto al de aquí, siempre me ha gustado tener cosas diferentes, junto con las clásicas. El Marina Alta me parece una maravilla de vino por lo informal, lo fácil de tomar y lo gustoso que es. Este tipo de vinos funciona muy bien en las barras. Por eso siempre pruebo cosas que me puedan venir bien para mi local y que posteriormente ficho.

P: Este año ganó la Nariz de Oro, una de las competiciones más complicadas.

Es un concurso de sumilleres más alternativo porque no se miden las capacidades de servicio en sala en un restaurante, sino que se valoran las capacidades sensoriales del sumiller y, más concretamente, el olfato. Por eso en la Nariz de Oro la unidad de medida es una copa negra para no ver el color. Pero además, no se pueden probar los vinos por lo que son pruebas cortísimas de tiempo donde se tiene que identificar que bebida aloja esa copa y situarla en un punto del mundo en cuanto a su variedad y elaboración, empleando todas las pistas posibles.

P: ¿Cuándo se dio cuenta de que era capaz de hacer esto?

Uno no tiene por qué nacer con un don especial. El mundo de la cata consiste en entrenar los sentidos. Cuanto más se cata y ensaya este tipo de prueba, más conocimientos se adquieren. Se trata de amontonar experiencia. No  me veo con un olfato extrasensorial, pero es mi herramienta de trabajo. Además, en los concursos uno depende de un momento. Si ese día uno está muy sereno, puede reconocer las cosas de forma muy clara y eso le hace a uno subir. Eso no quiere decir que yo sea el mejor sumiller de España ni el que más vaya a poder identificar muestras en copa negra puesto que depende todo del momento, del estado nervioso y de la confianza en uno mismo.

LBA Iván Martínez Nariz de Oro 2014 02

P: ¿Sería capaz de reconocer un Fondillón en copa negra?

No estoy seguro porque este tipo de vinos con tanto envejecimiento y con una oxidación larga tienen ciertos componentes que les hacen comunes entre ellos. Lo que me ha sorprendido es que anteriormente no había tenido la ocasión de probar un Fondillón porque no son vinos de un corte que no suelen llegar al norte de España. Me ha sorprendido gratamente. En Valencia pude probar otro Fondillón de distinto corte y de otro productor y tenía aspectos muy diferentes. Por lo que no sé si sería capaz de distinguirlo. No pondría la mano en el fuego por mí. Este tipo de vinos especiales son complicados.

P: ¿Qué ha cambiado en su vida a raíz de ganar el concurso?

La primera vez que pasé una semifinal en la edición de 2012 y pasé a Madrid, mi vida cambió radicalmente. Muchos de mis clientes ni siquiera sabían que yo era sumiller con una titulación y preparado para ello. Me asociaban más al servicio y, aunque no dejo de ser un camarero,  se dieron cuenta de que me dedico al vino y que estoy preparado. El ganar el campeonato nacional ha sido un reconocimiento de todo mi entorno. Además, a nivel de publicidad un campeonato de este tipo tiene una repercusión enorme. No me queda más que aprovechar este año de reinado y sacarle el mayor partido posible, aprender muchísimo, conocer a la mayor cantidad de gente posible y disfrutar al máximo.

P: Me llama la atención su juventud.

Acabo de empezar. Prácticamente soy un novato. Me sorprende mucho cuando me están entrevistando porque parece que tenga que tener una dilatada carrera a mis espaldas. No la tengo. Llegará con el tiempo. Y eso es lo más entretenido y atractivo del sumiller, que uno va aprendiendo en cualquier momento y se tiene una gran cantidad de cosas por descubrir en el mundo del vino. Es una carrera interminable.

No  me veo con un olfato extrasensorial, pero es mi herramienta de trabajo

P: Mucha gente se lamenta de que la gente joven no sigue la cultura de vino de sus padres o sus abuelos. Entonces, ¿qué habría que hacer para captarlos desde el punto de vista de una persona joven?

Estoy totalmente de acuerdo en que hay un hueco en la juventud que se debe resolver porque son el futuro. Parece que el vino entra en una determinada edad y en determinados sectores, si bien depende de las expectativas. Un chico de 18 años tiene otras inquietudes y es complicado acceder a ellos. Está claro que hay que banalizar en cierta forma el vino y normalizarlo para que no sea un producto snob ni dirigido a un sector social, sino que pueda ser degustado por cualquiera, en cualquier momento. Entonces productos fáciles de consumir como son los espumantes o el Marina Alta de Bocopa, son productos para consumidores nóveles y pueden ser la herramienta perfecta para adentrarles en las sensaciones del mundo del vino.

P: ¿Qué emociones descubre en el vino?

El vino tiene algo que engancha. Es muy pasional y cuando cubres expectativas, entonces se busca algo más. Se crea una nueva necesidad. Pero la parcela de la juventud por parte de todos tanto de la hostelería y la sumillería, como de la publicidad y las bodegas, debe acercar mucho más el mundo del vino al sector joven y que no sea algo serio. Tiene que ser totalmente informal. La hostelería se debe preocupar de que no solo se ofrezca cerveza, sino también que haya un vino de calidad bien servido y bien tratado, a un precio adecuado para los jóvenes. Es labor de todos.

P: Además, de sumillería estudió Bellas Artes y se especializó en Restauración de Obra.

Fue una época en la que me lo pasé muy bien. Estudié lo que quería porque he pintado desde pequeño. Sin embargo es una carrera de difícil salida por lo que dejó de llamarme la atención. Aunque fue muy interesante porque descubrí muchas cosas y aprendí muchísimo a nivel de estudio, cuando hice prácticas en un museo perdí el interés. Necesitaba algo más de movimiento. Y la hostelería tiene un contacto directo con el cliente y la persona que se hace muy ameno. He compaginado eso con la parcela del vino que me apasiona y me atrae mucha inquietud.

LBA Iván Martínez Nariz de Oro 2014 03

P: ¿Cómo compaginan arte y vino?

En cierta forma, el vino no deja de ser un arte. Es una manera de transformación de una materia prima, la uva, en un producto final para consumir. Además tiene un pasado cultural inmenso. Desde luego el elaborador, el que transforma uva en vino, es un artista puesto que busca reflejar en su producto lo que el pretendía desde su origen, como un pintor en un lienzo en blanco.

P: Se acerca la Navidad. ¿Qué vino recomendaría para estas fechas?

Con la diversidad que hay escogería en función de qué se va a comer. Son fechas de mucho pescado y mucho marisco por lo que me iría a blancos muy frescos y espumosos blancos que le pueden ir muy bien a esos platos. Son vinos un poco más digestivos y ligeros, ideales para estas fechas en las que se come demasiado. En una mesa parece que siempre está el tinto por defecto, sin embargo, un cava o los espumantes de Bocopa pueden ir genial con la ventaja añadida de que éstos son fáciles de tomar, ni cargan ni sacian. Hay muchas opciones.

P: ¿Qué planes tiene para cuando acabe su reinado?

En julio del año que viene tendré que ceder la corona al siguiente Nariz de Oro. Lo cierto es que nunca hubiera esperado ganar un campeonato así. Ha venido de repente y lo que quiero es intentar aprovechar al máximo este año. También quisiera que nuestro humilde negocio familiar tenga una presencia en la hostelería nacional sin ser una gran cadena hotelera, ni tener estrellas Michelin. Está bien que se nos reconozca.

Anuncios
Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: