Cuatro bodegas de la DOP Alicante se reparten dos oros y cinco platas en los Premios Cofradía del Vino Reino de la Monastrell 2015

LBA XVI Gran Capítulo CVRM 08

La tradición de la Cofradía del Vino Reino de la Monastrell pone en valor los vinos elaborados con la uva Monastrell en el Levante español. /LBA

Redacción

El pasado 27 de marzo se celebró, en Murcia, el concurso Premios Cofradía del Vino Reino de la Monastrell 2015. En está edición, siete vinos y cuatro bodegas amparadas por la Denominación de Origen Protegida (DOP) Alicante obtuvieron reconocimiento a sus elaboraciones con uva Monastrell en las diferentes categorías del certamen. Concretamente, dentro de los vinos con envejecimiento oxidativo, Bodegas Bocopa obtuvo un oro para su Fondillón Alone 1987 y, entre los vinos tintos de añadas anteriores a 2013, Bodegas Murviedro recibió otro oro para su Cueva del Perdón 2011.

Además, obtuvieron medalla de plata, la Bodega Santa Catalina del Mañán con su vino Mañá 3 meses 2013, la Bodega Sierra Salinas para su Puerto Salinas 2011 y Bodegas Bocopa para el Alcanta Rosado y los tintos Don Mantillón y Marqués de Alicante, los tres de la añada 2014.

En total, en esta decimoquinta edición de los Premios Cofradía del Vino Reino de la Monastrell, se repartieron 9 medallas de oro y 15 de plata entre 87 vinos, veinte más que el año anterior, presentados por 25 bodegas. El 36,8 por ciento de las muestras tiene su origen en la provincia de Alicante, la cual junto a Murcia, suman casi el 84 por ciento del total de vinos presentados. El resto de muestras provenía de Albacete (13,8 %) y Valencia (2,3 %), todas ellas integradas en las DOP de Alicante, Bullas, Jumilla o Yecla.

Considerando los tipos de vinos, destaca la participación en la categoría de “Añadas anteriores a 2013”, con un 30 por ciento del total, seguida de los vinos correspondientes a “Añadas 2013 y 2014, con contacto con madera”  con un 28,7 por ciento y “Añadas 2013 y 2014, sin contacto con madera” que alcanzó un 26,4 por ciento. Esta distribución muestra una alta proporción de vinos elaborados en contacto con madera, tanto en las añadas recientes, como en las anteriores al año 2013, lo que representa más de la mitad de los vinos presentados al concurso.

Julia del Castillo, enóloga y directora del concurso Vino y Mujer: “Hacer un buen vino es la suma de pequeños detalles”

Julia del Castillo y Ernesto Gallud, directora y presidente del concurso Vino y Mujer, son el alma mater del mismo.

Julia del Castillo y Ernesto Gallud, directora y presidente del concurso Vino y Mujer, son el alma mater del mismo desde su creación. /vinoymujer.com

Iza Święcicka

Julia del Castillo (Madrid), química por la Universidad Complutense de Madrid y enóloga por la Universidad de Burdeos, lleva toda su vida asesorando a las bodegas de todo el mundo en la elaboración de sus vinos. Además, imparte clases en el curso de sumiller en la Cámara de Comercio de Madrid y es miembro del jurado de catas en numerosos concursos de vinos, guías y otras organizaciones enológicas. Desde hace ocho años dirige el concurso Vino y Mujer, donde el jurado, compuesto únicamente por mujeres profesionales del mundo del vino (sumilleres, periodistas, enólogas, etc.), valora los vinos que hayan sido elaborados por bodegas, donde la mujer comparte al menos el 50% de la responsabilidad en las áreas principales de la misma tales como producción, comercialización, marketing y administración.

Iza Święcicka: ¿Cómo surgió la iniciativa del concurso?

Julia del Castillo: La iniciativa llegó de la mano del escritor y periodista gastronómico Ernesto Gallud para reconocer que cada vez más hay más mujeres vinculadas al mundo del vino tanto en tareas de elaboración, como comerciales e, incluso, como propietarias de bodegas o sumilleres. Es un homenaje a la mujer y a los vinos que van de su mano.

I.S.: El premio no solo reconoce el trabajo de las enólogas. ¿Por qué se amplió el perfil de las mujeres que están detrás de un vino?

J.d.C.: Aparte de la elaboración del vino, hay un trabajo enorme detrás, como por ejemplo la difícil parte comercial. Hay muchas mujeres, en grandes bodegas, que llevan el departamento comercial tanto nacional como de exportación y que suponen para las bodegas una gran arma de comercio. Lo hacen muy bien porque, quizás, a la mujer se la rechaza menos. Sin embargo, hoy en día es muy complicado vender vino, porque hay muchas marcas y la gente no consume. A las viticultoras y a las propietarias de bodegas les resulta muy complicado mantener su negocio por lo que si llevan a cabo ese esfuerzo es porque aman el vino.

I.S.: Además, el jurado también está compuesto al 100% por mujeres de diferentes perfiles relacionados con el vino, desde periodistas gastronómicas hasta enólogas.

J.d.C.: Sí, con la única condición de que sean catadoras profesionales.

I.S.: Según usted, la mujer aporta sensibilidad y pequeños detalles al mundo del vino. ¿Piensa que el mundo masculino sabe apreciar esas cualidades?

J.d.C.: En un primer momento puede que los hombres no lo aprecien, porque hace unos años se rechazaba a la mujer por el hecho de serlo. Por suerte ahora ya no pasa tanto, aunque en el medio rural todavía la mujer es un género que no puede estar metida en una bodega y con el vino porque parece que es cosa de hombres. Esto no ocurre en bodegas consolidadas que tienen a mujeres en cargos directivos, pero sí en pequeñas bodegas rurales y cooperativas. No obstante, en el momento que una mujer hace un buen vino, el hombre sabe reconocerlo y lo aprecia. Muchos de los grandes vinos están elaborados por mujeres. Hacer un buen vino es la suma de pequeños detalles desde la viña hasta la botella.

Logotipo del concurso internacional que dirige Julia del Castillo y que este año alcanza su octava edición. /vinoymujer.com

Logotipo del concurso internacional que dirige Julia del Castillo y que este año alcanza su octava edición. /vinoymujer.com

I.S.: Usted ha elaborado vinos en diferentes partes del mundo ¿Cómo evalúa el papel de la mujer en España respecto a otros países?

J.d.C.: En el vino, Francia lleva la voz cantante en todos los sentidos. Allí hay más tradición de mujeres elaboradoras o bodegueras. Hay grandes châteaux como Château Margaux o Rothschild donde las propietarias son ellas. En otros países, como Argentina, Chile o Italia, la situación es muy parecida a la española. Aunque, por ejemplo, tuve la suerte de estar presente la primera vez que se elaboró vino en África Central y en aquellos países daba igual ser hombre o mujer porque ni siquiera sabían cómo se hacía el vino.

I.S.: ¿El premio Mujer y Vino ayuda a cambiar esta tendencia?

J.d.C.: Todo lo que sea relacionar mujer y vino ayuda a que se nos escuche más. De todas formas hay cada vez más mujeres sumilleres. Esto se debe en gran medida a la sensibilidad y la apreciación que tienen las mujeres para la cata. En mis clases en la Cámara de Comercio, antes había muy pocas mujeres en el primer curso, pero ahora cada vez hay más. De hecho hay grandes sumilleres como Gemma Vela del hotel Ritz o Ester Rico.

I.S.: ¿Qué más se podría hacer para promocionar el consumo de vino?

J.d.C.: En los países productores el consumo de vino está descendiendo a pasos agigantados desde hace 30 años, salvo en Estados Unidos donde se mantiene. Sin embargo, en los países no productores como los asiáticos, el consumo ha aumentado un 40 por ciento. Han pasado de no beber nada a ser consumidores de vino, en poco tiempo. Uno de los motivos principales de este hecho es que el vino es bueno para la salud. El consumo moderado de vino alarga la esperanza de vida y disminuye las enfermedades cardiovasculares. Y gracias a ello, el vino entra como principal constituyente en la dieta ideal elaborada por la Universidad de Harvard.

El vino entra como principal constituyente en la dieta ideal elaborada por la Universidad de Harvard

I.S.: ¿Y qué otros factores se deberían tener en cuenta?

J.d.C.: Además, para aumentar el consumo de vino habría que dárselo a la juventud, para que aprendiera a tomarlo Ahora mismo, en España, hasta los 35 años de media no comienza el consumo de vino. Y claro, consumimos mucho menos de lo que producimos. Pero es que se debería mejorar la conservación de los vinos en muchos bares, donde no se presta atención a la misma. No se cuida al vino y éste necesita de su cuidado. Estamos en un país latino, donde se debería consumir vino y no cerveza como en los anglosajones. Sin  embargo, cada vez nos alejamos más de la dieta mediterránea.

I.S.: ¿Qué consejo daría a las personas que se inician en el mundo del vino?

J.d.C.: Que prueben la mayor variedad posible de vinos y que intenten recordar lo que están sintiendo porque hay que tener mucha memoria para localizar un vino gracias a esa descripción. Cada vino te expresa una cosa, te habla de la tierra, de su entorno y del ecosistema en la que se ha criado la uva. También es importante visitar bodegas y leer mucho sobre el vino porque es muy interesante.

I.S.: ¿Cómo se inició usted en este mundo?

J.d.C.: Estudié Químicas con 21 años y me parecía horroroso meterme a trabajar en una fábrica de plásticos o productos químicos. Entonces, mi hermano vio en un periódico un curso de cata de vinos y me lo comentó. Nos pareció interesante y me apunté. Gracias a él tuve la oportunidad de ir a Burdeos y descubrir que unos tíos míos tenían un château donde hacían vino y me enganché. Es un mundo de glamour impresionante. Y así, de casualidad, comencé con el mundo del vino.

I.S.: ¿Tiene algún vino favorito?

J.d.C.: Mis vinos favoritos son los de Burdeos. Pero en España también hay grandes vinos. Me gustan mucho los nuevos vinos potentes de La Mancha y de la tierra de Castilla. Y para disfrutarlos nada mejor que aprender a degustar para poder analizarlos y saber todo lo que tiene y puede dar de sí ese vino. Además, es importante catarlo en su momento justo. Es una pena tomarlos cuando están pasados o cuando todavía no han alcanzado su punto óptimo de consumo. No hay que olvidar que cada momento tiene su vino.

Es la edad de la viña, más que la variedad, la que hace un gran vino

I.S.: ¿Lo relaciona con alguna variedad?

J.d.C.: Cada una tiene sus características por lo que no tengo una variedad preferida. Tal vez la Pinot Noir de los grandes borgoñas. Un gran vino es sublime, eleva el espíritu y es otra historia. En España, podría decir que la Verdejo es una gran uva, pero es la edad de la viña, más que la variedad, la que hace un gran vino.

I.S.: Durante estos años del concurso, ¿Cómo se mostraron las preferencias de las mujeres? ¿Siguen alguna tendencia?

J.d.C.: La preferencia de las mujeres ha cambiado mucho. Antiguamente se preferían vinos más bien dulces, suaves y muy fáciles de beber. Pero hoy en día, se ve en el concurso, que se prefieren vinos potentes, sin ser agresivos, que tengan mucho extracto y con mucho cuerpo, que sean aromáticos, frutosos y golosos. Se ve cómo ha cambiado la tendencia, porque antes no se quería nada de eso.

I.S.: ¿Cómo evalúa estos ocho años del concurso?

J.d.C.: Hemos tenido una evolución muy positiva. Cada año se presentan más muestras y se tiene mayor incidencia en la prensa y en el sector gastronómico.

La Cofradía del Vino Reino de la Monastrell convoca la XV edición de su concurso de vinos

La Bodega Alicantina Premios Cofradía del Vino Reino de la Monastrell 03

Imagen de la sesión de cata de muestras realizada en la pasada edición del Premio Cofradía del Vino Reino de la Monastrell. /LBA

Redacción

La Cofradía del Vino Reino de la Monastrell convoca la XV edición de su concurso anual de vinos elaborados con la variedad Monastrell. Estos premios, oficialmente reconocidos por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, han proclamado el valor y las cualidades de los vinos elaborados con esta variedad autóctona, logrados gracias a las cualidades propias de la misma, su adaptación a las condiciones agroclimáticas de las zonas concretas de cultivo y al saber hacer de viticultores y enólogos.

Los Premios Cofradía del Vino Reino de la Monastrell valoran de un modo específico las características de los vinos elaborados con Monastrell, sin limitaciones geográficas dentro del territorio nacional. En palabras del Presidente de la Cofradía Fernando Riquelme el “desarrollo y posterior difusión de los premios les han hecho alcanzar un elevado reconocimiento entre los bodegueros y en la referencia para los vinos de esta variedad, situándose a la vanguardia en la evolución del estilo de estos vinos y sus tendencias de elaboración.”

Según su reglamento, la asignación de medallas está limitada al 25 por ciento del total de muestras presentadas en cada categoría, adjudicándose a los vinos que, de acuerdo con las valoraciones de los Jurados, alcancen las siguientes puntuaciones: oro entre 90 – 100 puntos y plata de 83 – 89 puntos.

Las muestras de los vinos deben presentarse, con su correspondiente hoja de inscripción, en la Estación Enológica de Jumilla, antes de las 14 horas del día 25 de marzo de 2015. El concurso ofrece la posibilidad de una participación amplia y diversificada,  abierta a todos los vinos en los que la cantidad de Monastrell empleada durante su elaboración sea mayor al 50 por ciento.

En la edición anterior del concurso fueron premiadas un total de 18 referencias, cinco con Medalla de Oro y 13 de Plata. Las sesiones de cata del concurso se celebrarán el día 27 de marzo en el Centro de Cualificación Turística de Murcia.