Nuria Martí, enóloga e investigadora: “Por mucha tecnología que se enseñe, quien habla es la copa de vino” (II)

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La elegancia de un vino no se descubre hasta que se experimentan las sensaciones placenteras y seductoras que transmite su contenido, en palabras de Nuria Martí. /LBA

Iza Święcicka

Nuria Martí Bruña (Daya Nueva, 1975) estudió Ingeniería Agroalimentaria y Enología. Es Doctora por el Programa de Tecnología Agroalimentaria y profesora del área de Tecnología de los Alimentos de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, donde imparte asignaturas como cata de vinos y maridaje, tecnología enológica y elaboración de vinos especiales y cerveza, entre otras, dentro del Máster en Viticultura y Enología. Además, trabaja como investigadora en Instituto de Biología Molecular y Celular (IBMC) de la UMH y es miembro de la Plataforma Española de Investigación de la Piel. Pero, sobre todo, una gran amante de los vinos.

Iza Święcicka: También ha trabajado como investigadora en Estados Unidos y Canadá. ¿Qué destacaría de sus experiencias al otro lado del Atlántico?

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Julia del Castillo, enóloga y directora del concurso Vino y Mujer: “Hacer un buen vino es la suma de pequeños detalles”

Julia del Castillo y Ernesto Gallud, directora y presidente del concurso Vino y Mujer, son el alma mater del mismo.

Julia del Castillo y Ernesto Gallud, directora y presidente del concurso Vino y Mujer, son el alma mater del mismo desde su creación. /vinoymujer.com

Iza Święcicka

Julia del Castillo (Madrid), química por la Universidad Complutense de Madrid y enóloga por la Universidad de Burdeos, lleva toda su vida asesorando a las bodegas de todo el mundo en la elaboración de sus vinos. Además, imparte clases en el curso de sumiller en la Cámara de Comercio de Madrid y es miembro del jurado de catas en numerosos concursos de vinos, guías y otras organizaciones enológicas. Desde hace ocho años dirige el concurso Vino y Mujer, donde el jurado, compuesto únicamente por mujeres profesionales del mundo del vino (sumilleres, periodistas, enólogas, etc.), valora los vinos que hayan sido elaborados por bodegas, donde la mujer comparte al menos el 50% de la responsabilidad en las áreas principales de la misma tales como producción, comercialización, marketing y administración.

Iza Święcicka: ¿Cómo surgió la iniciativa del concurso?

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Una mujer, un vino

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En el centro, detalle de la etiqueta de una botella de Vino Dulce para Señoras de la bodega Luis Barceló de Málaga, en el Museo de Esteban de la Rosa en El Campello. /LBA

 Iza Święcicka

“En la época de la primera Constitución española, la Pepa de 1812, de la cual ya hace más de doscientos años, las mujeres no podían ni votar, ni entrar en el Congreso. Sin embargo, algo comenzó a cambiar en cuanto al tema del vino y de la mujer porque apareció un vino dulce para mujeres, si bien no sería hasta finales del siglo XIX cuando empezó a hacerse patente el cambio en la relación de las mujeres con el vino”, relata Esteban de la Rosa, gran conocedor de la historia del vino y propietario de la vinoteca-museo Bodegas Selección en El Campello (Alicante), mostrando uno de sus tesoros, una botella de vino de la década de 1800 etiquetada como “Vino Dulce para Señoras”.

La sociedad patriarcal ofrece roles diferentes para mujeres y hombres. Para el mundo femenino queda reservado el ámbito doméstico y familiar, mientras que para el masculino, el público. En su artículo La mujer y el vino en la literatura: historia de un desencuentro, María Rosa Nadales, escritora y académica de la Universidad de Córdoba, destaca la distinta consideración de la borrachera cuando se trata de una mujer. Según los testimonios citados por la profesora, el vino no sólo se apodera del carácter, sino también de la sexualidad de la mujer. Esta situación no solo pone en peligro su honra, sino también, y sobre todo, la de su marido. Como apunta un refrán popular, “mujer vinosa, mujer lujuriosa”.

La creación de un “Vino Dulce para Señoras” significa, para las mujeres, la conquista del espacio público y el camino hacia su emancipación. Como destaca Esteban de la Rosa, este vino se creó para que las mujeres pudieran tomarlo en los bares, ya que tomar cualquier otro estaba mal visto y no se lo servían. “Al principio, las mujeres no podían entrar en los bares en España, ni con los hombres. Después se les permitió el acceso, pero no podían beber. Finalmente, se elaboró este vino dulce para que las mujeres bebieran”, cuenta el propietario de Bodegas Selección.

El mito del sabor dulce

La botella que data del año 1800 se elaboró  para que las mujeres pudieran beber en los bares puesto que cualquier otra bebida les estaba prohibida. /LBA

La botella que data de principios del siglo XIX se elaboró para que las mujeres pudieran beber en los bares puesto que cualquier otro vino les estaba prohibido. /LBA

Además, esta botella no solo testifica la entrada de las mujeres al mundo del vino como consumidoras, sino que también explica la aparición del mito de que las mujeres prefieren los vinos blancos y dulces. “Se dice que el vino es para mujeres porque es dulce, pero no tiene nada que ver con la condición de ser hombre o mujer. Cualquier persona cuando ha empezado a tomar vinos, lo ha hecho por los más dulces”, destaca Esteban de la Rosa. En su libro Historia del vino, José Peñín apunta que el sabor dulce es el primero que las personas aceptan después de nacer y una de las posibilidades por la cual el zumo de la uva atrajo la atención del ser humano para cultivar la vid y elaborar el vino.

No obstante, el paladar humano evoluciona y aprende a disfrutar de otros sabores. Como matiza el propietario de Bodegas Selección, conforme las personas van entendiendo de vino, prefieren los vinos más secos, tanto hombres como mujeres. “Lo que sucede es que como las mujeres entraron más tarde en el vino, todavía hay más mujeres que les van los dulces, pero solo por falta de práctica, no por el hecho de ser mujer. El hombre lleva más tiempo con el vino y ya ha pasado ese escalón del dulce, semi dulce y brut. Está más adelantado. Pero una mujer que lleve unos años en el mundo del vino, bebe lo mismo”, asegura Esteban de la Rosa.

Y, aunque los informes no recogen datos que relacionen el tiempo de consumo de vino de la mujer con el tipo de vino que consume, sí que marcan una tendencia que relaciona el consumo de vino tinto a diario con la edad de la consumidora: a mayor edad, mayor consumo. Según el estudio La mujer y el vino en España del Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) realizado por Datavin, un 5% de las mujeres menores de 25 años lo consume a diario frente a un 50% de las consumidoras con más de 65 años. Además, este informe apunta que el vino tinto es el preferido por las mujeres, ya que seis de cada 10 mujeres lo toman al menos una vez a la semana y, tan sólo, una de cada 10 lo rechaza. Como confiesa Belén López, profesora de industria alimentaria y consumidora de vino diariamente desde hace seis años, “me gusta más el vino tinto y, sobre todo, la variedad Monastrell por su intensidad aromática. Me atrae mucho más que los vinos blancos o rosados porque, en general, estos me saben muy suaves y con poca intensidad. Estoy acostumbrada a los tintos que son más fuertes.”

Gustos personales

Según el mismo estudio, el consumo de vino blanco o rosado en mujeres es aproximadamente un 3% más elevado que en hombres. Un 40% de las mujeres toma vino blanco una vez al mes, un 33% rosado. Para las consumidoras menos experimentadas, como se describe a sí misma la ingeniera técnica Nuria Poveda la cual tomaba vinos esporádicamente desde hace 10 años, pero que desde hace uno lo hace de una manera más habitual, los vinos blancos y rosados son la primera opción. “En los blancos me gusta que se note el dulzor y que sean afrutados para que tengan un buen beber. Por ejemplo, el K-Naia de la DO Rueda es muy suave de beber y también los vinos austriacos como el Jurtschitsch elaborados con Grüner Veltliner”, cita ejemplificando sus preferencias Nuria Poveda.

Por su parte, la ingeniera agrónoma Juana Reche no tiene una preferencia marcada por un tipo de vino, sino que destaca la calidad y el equilibrio en los vinos tintos, y el color en los blancos y rosados.  “En cuanto a tintos, me gusta tomar siempre los de calidad, entendiendo ésta como que no me produzcan dolor de cabeza  y que tengan un buen sabor, ni a mucha madera ni a mucha fruta, sino equilibrados. Sin embargo, en los vinos blancos y rosados me fijo en el color. Cuanto más pálido, el vino me resulta más llamativo y es más ligero a la hora de beberlo, sobre todo, si no tiene mucho grado alcohólico.  Ahora bien si tiene aromas muy fuertes, me rechaza”, matiza Juana Reche.

De izq. a dcha., Nuria Poveda, Juana Reche, Belén López y Julia Gómez demuestran la heterogeneidad en cuanto a sus preferencias en el mundo del vino. /LBA

De izq. a dcha., Nuria Poveda, Juana Reche, Belén López y Julia Gómez demuestran la heterogeneidad en cuanto a sus preferencias en el mundo del vino. /LBA

Además, como destaca el informe el momento de consumo más utilizado para tomar vino es con las comidas, tanto fuera de casa como en ella. Para Nuria Poveda, el tipo del vino que toma depende de los alimentos que se consuman. “Si tomas carne como secreto ibérico o cosas así, un tinto de crianza pega mucho. Pero para pescados o pasta, con vino blanco o rosado siempre mejor”, declara la ingeniera técnica.

Con su opinión, coincide la bióloga Julia Gómez quien apunta que elige el vino según la situación. Para ella, “durante el aperitivo, un vino blanco fresco y joven, va muy bien, mientras que prefiere los tintos jóvenes a la hora de comer o de tomar un vino a media tarde. Si tienen algo de barrica, perfecto porque ese sabor a madera y a vainilla, más dulce, me llama mucho la atención. Estos vinos no son pesados, se dejan beber y si se combinan con algo de comida estamos ante la situación ideal”.

El filósofo chino Confucio dijo que un viaje de mil millas comienza por el primer paso.  En el caso de las mujeres y el vino, éste ya está dado. Como afirma el sumiller internacional David Doñate en su artículo La mujer completa el mundo del vino, “las mujeres han irrumpido con fuerza y afortunadamente para quedarse. Ahora hombres y mujeres, al unísono, compartirán y disfrutarán las experiencias que proporcionan el vino y su entorno”. El mundo del vino ofrece un abanico de posibilidades: vinos blancos, rosados, tintos; espumosos o tranquilos, dulces, secos; sin crianza y con crianza, envejecidos en barricas, en tinajas o simplemente en botella. Las mujeres ya saben disfrutar y apreciar esta heterogeneidad. Y, como bromea Esteban de la Rosa, “en la actualidad hay bares donde no se permite la entrada de hombres. ¡Fíjate si ha cambiado la cosa!”.

La mujer completa el mundo del vino

LBA David Doñate

David Doñate

Cuenta una vieja leyenda persa que en el año 4.000 antes de Cristo, un ave que surcaba el cielo dejó caer unas semillas a los pies del rey Djemchid. Al tiempo, de esas semillas comenzaron a crecer unas plantas que dieron abundantes frutos (uvas), los cuales fueron recolectados y guardados en el depósito real. Estando allí adentro, las uvas fermentaron de forma espontánea, llenando el depósito con su característico aroma.

Cuando la esposa favorita del rey, como consecuencia de sus celos hacia otra mujer, buscó veneno para suicidarse, llegó hasta el lugar donde fermentaba el oscuro jugo de las uvas. Pensando que era una poción letal, la bebió con la intención de matarse. Momentos después, fue hallada danzando y cantando alegremente, por supuesto, bajo los efectos de lo que había tomado. El rey llamó a esa bebida con el nombre de Darou é Shah, que significa “el remedio del Rey”. De la deformación de esa palabra deriva el nombre de Shiraz, o Syrah, cepaje proveniente de la antigua región de Persia.

Según esta leyenda… la primera persona en saborear y experimentar las bonanzas del vino fue….. una mujer.

Mucho ha pasado desde este momento y la relación de la mujer y el vino no ha sido ecuánime sino más bien desequilibrada e injusta, él nunca estuvo para ella, ella siempre estuvo para él.

Champagne es el perfecto ejemplo de la responsabilidad y buen criterio que ejercieron las mujeres cuando fue necesario. A falta de sus maridos, fallecidos por diversas causas, sus viudas llevaron la gerencia y administración de las bodegas. Lejos de ser meramente continuistas fueron innovadoras y atrevidas. Avances como la limpieza de levaduras por congelación y degüelle se le debe a la viuda Clicquot, la elaboración de champagne sin licor de expedición fue obra de Jeanne Pomery. Nombres como Elisabeth Bollinger, Mathilde Perrier y Elisabeth Salmon forjaron sin duda la base de la denominación de vinos más conocida del mundo.

De todos modos, sin olvidar el pasado, de lo que quiero hablar es del aquí y el ahora.

Un mundo tan amplio y complejo como el del vino tiene infinidad de vertientes y en su consecución interactúan miles de personas y procesos.

En una generación se ha pasado de la ausencia casi total de las mujeres en estos puestos a su presencia absoluta, y en muchos casos de forma brillante.

Nombres como Sara Pérez (Mas Martinet y Venus la Universal), María Larrea (CVNE), Ana Martín (Guitian, Itsasmendi y Terras Gauda) y María Begoña Jovellar (Vega Sicilia) están en la cúspide de la enología. Kasia Romanska, Andrea Alonso y Manuela Romeralo son primeras espadas en cata y sumillería y así podríamos encontrar grandes profesionales en todos los campos relacionados con el vino.

Hay un apartado especialmente importante, la de las mujeres consumidoras. Hoy en día las mujeres se acercan al vino sin miedo, y sus gustos han abierto nuevas líneas que enriquecen la oferta.

El rejuvenecimiento de los vinos, la primacía de fruta sobre madera y el marketing desenfadado han sido maniobras de las bodegas para satisfacer las nuevas exigencias de los consumidores actuales y las mujeres son un alto porcentaje de estos nuevos consumidores.

Las mujeres han irrumpido con fuerza y afortunadamente para quedarse.

Ahora hombres y mujeres, al unísono, compartirán y disfrutarán las experiencias que proporciona el vino y su entorno.

El mundo del vino es ahora un mundo completo, un mundo más justo y tremendamente más atractivo.

¡Únete a nosotros!

David Doñate Martín (Albacete, 1970) es sumiller internacional por la Escuela de Hostelería de Barcelona. Tiene un Máster de Viticultura, Enología y Marketing del Vino por la Universidad de Alicante (UA). Una persona polifacética. Ponente y formador de los Centros de Turismo (CdT) de la Comunidad Valenciana, de la Universidad de Miguel Hernández (UMH) de Elche, de la UA y de la Escuela de Cata de Alicante (ECA), entre otros. Amante del vino y de la cerveza, como refleja el nombre de la tienda de la cuál es propietario, Despensa. Lúpulos y Taninos en Benidorm. Experto en cata, maridajes y elaboración de vinos.

La imagen del XXI Certamen de Calidad de los Vinos de la DOP Jumilla reivindica el papel de la mujer en el ámbito vitivinícola

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Redacción

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Jumilla ha seleccionado el cartel que será la imagen del XXI Certamen de Calidad de los Vinos de Jumilla, que se celebrará en la ciudad de Albacete los próximos días 12 y 13 de Marzo. La ganadora del concurso, Carmen Molina, estudiante de Bellas Artes de tan sólo 18 años, ha querido homenajear el papel de la Mujer en el sector vitivinícola, así como sus extraordinarias dotes para la cata.

El Presidente de la DOP Jumilla, Pedro Lencina, ha subrayado que “la mujer ha estado siempre presente en viñedos y bodegas, pero con una visibilidad empresarial y social muy inferior a la relevancia del papel que, históricamente, han desarrollado en el sector vitivinícola. Es de justicia que contribuyamos a destacar todo lo que el mundo del vino le debe a las miles de mujeres que en Jumilla y en todo el mundo dedicaron su tiempo, su esfuerzo y su ilusión.”

Era, en muchos casos, por motivos accidentales cuando la figura oculta de la mujer emergía y se podía apreciar la trascendencia de su labor, como cuando Madame Viuda de Clicquot, tras la muerte de su marido y con solo 27 años, levantó las bodegas de champán “Veuve Clicquot”, una de las más famosas del mundo, y aportó valiosas técnicas para la vinificación. También tras la muerte de su marido, Madame Pommery revolucionó, en 1858, la comercialización en el sector con innovaciones tanto en la vinificación como en la comercialización y el marketing. Muchos otros nombres de mujer han marcado la historia de la enología internacional, como la Baronesa Pilipina de Rothschild, presidenta de las bodegas Motón Rothschild; Corina Mentzelopoulos, propietaria de la casa Chateau Margaux;  o Gina Gallo, de las bodegas Ernest & Julio Gallo, la mayor productora en California.

También resulta sorprendente, y así los destaca visualmente Carmen Molina en el Cartel, el extraordinario olfato femenino, que permite experimentar los aromas con mayor intensidad e identificar con más facilidad que el nombre los olores. Estas cualidades naturales, convierten a las mujeres en personas idóneas para determinar las características de un vino, al contar con un mayor el número de células nerviosas presentes el bulbo olfatorio, la región cerebral asociada con la capacidad de oler.

A estos roles, que con maestría desempeñan las mujeres en el mundo vitivinícola: productora, enóloga, sumiller o bodeguera, le acompañan la faceta del consumo, la mujeres, cada día, es mejor consumidora de vinos, ya no solo de blancos y rosados, sino que incrementa su predilección por los tintos, ámbito en el que reconocen e evolucionan el maridaje, aprovechando sus conocimientos gastronómicos.

Más que enólogas

LBA Más que enólogas Laura Muñoz

Laura Muñoz del grupo enológico Casa Rojo está estudiando Enología para tomar parte en la elaboración de los vinos que comercializa. /L.M.

Iza Święcicka

Las mujeres aportan diferentes perfiles profesionales al mundo del vino. No solo son enólogas o sumilleres, sino que también se dedican a actividades tales como la formación, la investigación, el marketing, la comunicación o la comercialización; áreas sin las cuales una bodega hoy en día no puede funcionar. Pero, aunque las mujeres han estado presentes de algún modo en este mundo, no siempre han desempeñado tareas cualificadas.

“Desde el principio, las mujeres hemos formado parte de las bases del vino. Mi tatarabuelo tenía una bodega llamada la Casa del Rojo y en todas las fotos que conservo de la época de vendimia aparecen mi abuela y mis tías. Se nos visualizaba en el campo ayudando a aquel que gestionaba la empresa. Hoy en día, las mujeres tenemos acceso y posibilidad de dar nuestro toque, no solo en la parte de elaboración, sino también como consumidoras”, relata Laura Muñoz, directora de finanzas del grupo enológico Casa Rojo que elabora sus vinos en diferentes denominaciones de origen de España.

Como apunta el informe “Vender vino a las mujeres” publicado por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv), la situación de la mujer ha cambiado desde mediados del siglo pasado gracias a la incorporación de ésta al mercado laboral y al desarrollo de patrones culturales más abiertos respecto a la división del trabajo en función del sexo. Este hecho permite asumir una amplia gama de roles sociales, tanto a hombres como a mujeres. Sin embargo, es un cambio que aún asombra, si se tiene en cuenta que solo han pasado cincuenta años desde que se produjo.

“Mi abuela y mi madre se sorprenden porque si bien en algún momento me imaginaban en el mundo del vino, lo hubieran hecho como ellas en una parte más de elaboración. Y, aunque saben que estoy estudiando Enología y en el futuro espero poder tomar parte en la elaboración de nuestros vinos, el estar en la dirección de un grupo enológico y en el área de comercialización y comunicación, les sorprende porque este ámbito ha sido tradicionalmente más masculino. No era frecuente ver mujeres liderando proyectos en el mundo del vino”, narra Laura Muñoz.

Entre las cualidades que las mujeres aportan al mundo del vino, la directora de finanzas de Casa Rojo destaca la exigencia. “Somos mucho más exigentes, tenemos el conocimiento de qué tipo de vino queremos en cada momento, cómo maridarlo e incluso que cocinar para ese vino”, apunta la responsable de finanzas. Pero la exigencia es una moneda de doble cara ya que las mujeres no solo exigen de otros, sino sobre todo de ellas mismas.

Como anota Elisa Errea, formadora de Wine and Spirit Education Trust (WSET) y directora de The Wine Studio, las mujeres siempre se ponen los peros. “El buscar siempre la perfección y el ser muy críticas con nosotras mismas es algo muy común entre las mujeres porque creemos que las cosas siempre podrían estar mejor. Y esto no siempre es bueno, es agotador, aunque sus resultados se ven muy bien en el vino”, destaca la formadora.

“Las enólogas que hemos tenido en los cursos siempre evalúan los vinos un peldaño por debajo del resto de alumnos. Son muy exigentes. No admiten fallos porque no los admiten en sus propios vinos. Curiosamente, la diferencia no está en que las mujeres hagan vinos elegantes y los hombres estructurados. Hay vinos muy elegantes hechos por hombres y “bestias” hechos por mujeres. No obstante, la diferencia se encuentra sobre todo en la meticulosidad, la atención al detalle y la autocrítica”, explica Elisa Errea.

LBA Más que enólogas wineandtwits

Para Cintia Torres (dcha.) de wineandtwits cada persona aporta su esencia y el cómo es a lo que hace, pero como matiza Marichel López (izq.) la mujer puede llegar a tratarlo como si de un hijo se tratase. /LBA

Con su opinión coincide Cintia Torres, comunicadora y creadora, junto con Marichel López Catalá, en wineandtwits, una iniciativa que marida el mundo del vino con las redes sociales. “Partiendo de la base de que hombres y mujeres son diferentes, sin entrar en feminismos ni machismos, cada uno aporta su esencia y cómo es. En el caso de las mujeres, somos diferentes, tenemos nuestras cosas buenas y menos buenas, pero aportamos nuestra sensibilidad y, en muchas ocasiones, perfeccionismo porque queremos que todo salga bien. Esto no quiere decir que los hombres no lo hagan, sino que las mujeres nos hemos encontrado siempre con estos adjetivos y características”, opina Cintia Torres.

Sensibilidad, creatividad y calor humano

Según un estudio de la Universidad de Manchester, las mujeres se comunican mejor que los hombres. “Como comunicadoras transmitimos mucha sensibilidad, creatividad y calor humano. Tratamos todo como si se tratase de nuestros propios hijos. Queremos que vayan bien y que vayan creciendo, desarrollándose y madurando. Ese toque tan bonito es el que también puede aportar la mujer”, destaca Marichel López Catalá. Además, la especialista en vino y redes sociales matiza que aunque el término wineandtwits no aclara si detrás del proyecto hay hombres o mujeres,  “la forma de comunicar sí que hace que se note que somos mujeres”.

Como otra característica de la mujer, Marichel López Catalá apunta la falta de agresividad. “Nosotras no queremos comernos el mundo, sino hacer lo que nos gusta. Y eso se nota. Si hay algo que no vemos, no lo vamos a hacer aunque se nos retribuya”, subraya la comunicadora.

La persuasión es el arma de la mujer. “A una mujer no hay quien le gane en una negociación de tú a tú. Tenemos otra capacidad para convencer a nuestro interlocutor sobre porqué un vino es un gran vino y el por qué debe dar el paso de incluirlo en su gama. Tenemos esa ventaja por así decirlo”, asegura Laura Muñoz.

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Laura Muñoz realiza viajes por todo el mundo para negociar la venta de los vinos del grupo Casa Rojo. /L.M.

Aunque los tiempos cambian, el papel de la mujer sigue condicionado por la cultura en la que éste se desarrolla. Como observa Laura Muñoz en sus viajes alrededor del mundo para negociar la venta de sus vinos, “en países muy tradicionales y muy machistas como los asiáticos, cuando una se sienta a negociar con un japonés y entrega su tarjeta de visita, éste se queda mirándola como pensando si realmente es contigo con quien tiene que cerrar las negociaciones. Se sorprenden porque en esos países todavía la mujer no tiene una posición tan fuerte a nivel empresarial, y menos aún en un sector tan tradicional como el mundo del vino.

Sin embargo, la situación cambia en países “más maduros y con mayor cultura vinícola como puedan ser Estados Unidos, Dinamarca o los países escandinavos, donde el trato es más afable y sencillo. Por ser mujer no cuestionan tus conocimientos o tus cualidades para negociar, presentar un vino y hablar de él. Simplemente mantenemos una reunión normal”, detalla la directora de finanzas de Casa Rojo.

La situación en España

Además, según Laura Muñoz, “en nuestro país, afortunadamente, hay mujeres que han ido abriendo camino y que nos han facilitado mucho las cosas. Tenemos grandes enólogas y grandes profesionales del mundo del vino.” A pesar de ello, como expresa Elisa Errea, aún hay pocas mujeres. “Si una mira el número de enólogas en España, todavía es menor al de los enólogos. Igualmente ocurre en el mundo de la sumillería, el número de mujeres sumilleres es relativamente bajo, al igual que el de mujeres dirigiendo bodegas. Pero está creciendo como crece en otros sectores debido, entre otras cosas, a que hay más emprendimiento hecho por mujeres. Es una tendencia natural en España, en general, y en el vino, en particular”, apunta la formadora.

Por otra parte, Elisa Errea matiza que hay muchas mujeres que cambian de carrera y apuestan por encontrar su futuro laboral en el mundo del vino. “Mucha gente que ha estado trabajando en un sector durante años y le gustaba mucho el vino, en un momento dado, han decidido dar el salto, aprender y cambiarse al sector del vino”, destaca la formadora de WSET en The Wine Studio. Porque aun cuando la pasión por el vino, abre las puertas a este mundo, la formación es lo más importante, tal y como apuntaba Isabel Mijares, enóloga y Presidenta de Equipo Team, durante la conferencia La mujer en el universo del vino, celebrada en noviembre de 2014 en el Club Financiero Génova de Madrid.

LBA Más que enólogas Elisa Errea

Para la formadora del WSET Elisa Errea, hay poca definición en cuanto a la formación en vinos y su acceso para el público en general es limitado. /LBA

La importancia de la formación

La formación pone un signo de la igualdad entre hombres y mujeres, si bien, como denuncia Elisa Errea, “hay poca formación al alcance de la gente, en general. Es cierto que hay escuelas de sumillería y de enología, pero fuera de ese ámbito hay una amalgama de cursos de cata en tiendas de vino, y otro tipo de cursos y cursillos. Hay poca definición en cuanto a la formación en vinos.” Esta situación influye también en el número de formadoras existentes en el mundo del vino. “Hay pocas mujeres y es difícil definir cuál es la formadora de referencia en España. En general, en los claustros de los cursos de formación se ven pocas mujeres”, apunta la formadora.

Además, Elisa Errea subraya que las mujeres tienen una inclinación innata a la sensibilidad sensorial. “Nosotras olemos más. Cocinamos más, compramos más cosméticos y estamos acostumbradas a oler. Esto es nuestra pura experiencia. Es como los colores. Los hombres por lo general distinguen colores básicos como el rojo el azul y el negro, pero nosotras también distinguimos el magenta, el añil, el celeste”, matiza Elisa Errea.

La presencia de las mujeres enriquece el mundo del vino, hace que éste evolucione y que no deje de reinventarse. Como asegura Laura Muñoz, este universo no deja de ser un mundo de experiencias, de compartir, de placer, de gastronomía y de buenos momentos. “Al final, uno como persona que elabora, comunica o vende vino, tiene que transmitirle a otra persona que ese vino le va a aportar todo ese mundo. Y ese poder de convicción, transmisión y negociación, lo tenemos más agudizado que los hombres porque trasladamos mayor confianza. Contamos una historia cierta, en la que creemos y sabemos hacerla llegar al consumidor o a los clientes”, concluye Laura Muñoz.

Marzo 2015

Iza Swiecicka LBA[dropcap]S[/dropcap]e acerca la primavera. Los días se alargan. Las temperaturas suben. La naturaleza se transforma. Ya florecen los almendros. Los viñedos, que aparentemente aún descansan, se preparan para despertarse del sueño invernal y dentro de muy poco podremos ver como se vestirán de verde. En pocas palabras, llega el cambio.

Nosotros también hemos cambiado. Hoy la revista La Bodega Alicantina estrena su nueva web. Esta transformación nos plantea una serie de retos. Uno de ellos es llevar las prácticas de las revistas off line al formato on line. Y aunque no son tiempos muy halagüeños para la prensa del ámbito gastronómico, tanto en papel como en digital, como demuestra el ejemplo de la revista Vino+Gastronomía, hemos decidido no tirar la toalla y apostar por la difusión de la cultura del vino, no solo en la provincia de Alicante, donde nacemos, sino también a nivel nacional y mundial, ya que la tecnología derrumba fronteras. El único obstáculo puede ser el idioma y por eso vamos a reanudar también nuestra sección en inglés.

Como un sinónimo más del cambio está el tema que hemos decidido tratar en el número de marzo, las mujeres en el mundo del vino. Empezamos con el reportaje titulado Más que enólogas, donde cuatro fantásticas mujeres, llenas de pasión, que se dedican a la comercialización, la formación y la comunicación dentro del mundo del vino, comparten sus experiencias sobre lo que aportan las mujeres a este universo.

Muchas gracias a sus protagonistas: Laura Muñoz, directora financiera de Casa Rojo, un grupo dedicado a la enología creativa; Elisa Errea, formadora de Wine and Spirit Educacion Trust (WSET) y directora de The Wine Studio; y Cintia Torres y Marichel López Catalá, creadoras de wineandtwits, una iniciativa que une las redes sociales con el mundo del vino y de cual hablaremos en este número en una entrevista aparte.

Además, hemos entrevistado a Nuria Martí Bruña, profesora de Enología de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO)  e investigadora del Instituto de Biología Molecular y Celular de la Universidad Miguel Hernández (UMH), para hablar sobre su experiencia en la elaboración de vinos y la cata, y a Julia del Castillo, enóloga y directora del concurso Mujer y Vino, el cual se celebrará en Madrid el próximo 26 de marzo. El jurado de este certamen está compuesto únicamente por mujeres profesionales del mundo del vino (sumilleres, periodistas, enólogas, etc.) que valoran los vinos que hayan sido elaborados por bodegas, donde la mujer comparte al menos el 50% de la responsabilidad en las áreas principales de la misma: producción, comercialización,  marketing y administración.

Pero no olvidamos a los hombres, gracias a Esteban de la Rosa, propietario de la vinoteca Bodega Selección de El Campello, conoceremos un poco más la historia del vino para las mujeres. Eso sí, acompañada por aportaciones de ellas mismas. En esta ocasión, muchas gracias por su colaboración a Nuria Poveda, ingeniera técnico agrícola; Juana Reche, ingeniera agrónoma; Belén Rodríguez, profesora de industria alimentaria y la bióloga Julia Gómez. Y también a David Doñate, sumiller internacional, quien compartirá con nosotros su opinión sobre las mujeres y el vino.

Y como el mundo digital nos ofrece la posibilidad de cubrir la actualidad casi al instante, empezamos marzo con la tercera edición del curso Vinos y Viñedos de Francia conducido por David López Lluch, ingeniero agrónomo y profesor de la asignatura Vinos del Mundo que se imparte en el Máster en Viticultura y Enología de la UMH. Una cita pendiente para los amantes del vino.

Como esperamos que vosotros, nuestros lectores, deis un paseo por las páginas de la revista, nos acercaremos al Celler la Muntanya, los vinos de la cual han obtenido muy buenas puntuaciones en la última edición de The Wine Advocate, para ofreceros el tercer paseo por sus microviñas.

¡Empezamos!

Iza Święcicka

Redactora Jefe