La sequía y la vid en el Levante español

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La Monastrell es una variedad autóctona del Levante español que está muy bien adaptada a la sequía. /LBA

Iza Święcicka

Hace un año los titulares de la prensa alarmaban de que las provincias de la Comunidad Valenciana, sobre todo Alicante, y la región de Murcia pasaban por la peor sequía desde que se establecieron los registros meteorológicos en el año 1893, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Entre los cultivos de secano más castigados se hallaban los cereales, los olivares y los almendros, pero también la vid. En algunas zonas, como ejemplifica Juan José Pajares, ingeniero técnico agrícola de Bodegas del Rosario en Bullas, el año pasado hubo a nivel de uva entre un 50 y un 60 por ciento de pérdida de cosecha con respecto a un año normal. ¿Pero qué consecuencias más tiene la sequía sobre la vid?

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Una mujer, un vino

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En el centro, detalle de la etiqueta de una botella de Vino Dulce para Señoras de la bodega Luis Barceló de Málaga, en el Museo de Esteban de la Rosa en El Campello. /LBA

 Iza Święcicka

“En la época de la primera Constitución española, la Pepa de 1812, de la cual ya hace más de doscientos años, las mujeres no podían ni votar, ni entrar en el Congreso. Sin embargo, algo comenzó a cambiar en cuanto al tema del vino y de la mujer porque apareció un vino dulce para mujeres, si bien no sería hasta finales del siglo XIX cuando empezó a hacerse patente el cambio en la relación de las mujeres con el vino”, relata Esteban de la Rosa, gran conocedor de la historia del vino y propietario de la vinoteca-museo Bodegas Selección en El Campello (Alicante), mostrando uno de sus tesoros, una botella de vino de la década de 1800 etiquetada como “Vino Dulce para Señoras”.

La sociedad patriarcal ofrece roles diferentes para mujeres y hombres. Para el mundo femenino queda reservado el ámbito doméstico y familiar, mientras que para el masculino, el público. En su artículo La mujer y el vino en la literatura: historia de un desencuentro, María Rosa Nadales, escritora y académica de la Universidad de Córdoba, destaca la distinta consideración de la borrachera cuando se trata de una mujer. Según los testimonios citados por la profesora, el vino no sólo se apodera del carácter, sino también de la sexualidad de la mujer. Esta situación no solo pone en peligro su honra, sino también, y sobre todo, la de su marido. Como apunta un refrán popular, “mujer vinosa, mujer lujuriosa”.

La creación de un “Vino Dulce para Señoras” significa, para las mujeres, la conquista del espacio público y el camino hacia su emancipación. Como destaca Esteban de la Rosa, este vino se creó para que las mujeres pudieran tomarlo en los bares, ya que tomar cualquier otro estaba mal visto y no se lo servían. “Al principio, las mujeres no podían entrar en los bares en España, ni con los hombres. Después se les permitió el acceso, pero no podían beber. Finalmente, se elaboró este vino dulce para que las mujeres bebieran”, cuenta el propietario de Bodegas Selección.

El mito del sabor dulce

La botella que data del año 1800 se elaboró  para que las mujeres pudieran beber en los bares puesto que cualquier otra bebida les estaba prohibida. /LBA

La botella que data de principios del siglo XIX se elaboró para que las mujeres pudieran beber en los bares puesto que cualquier otro vino les estaba prohibido. /LBA

Además, esta botella no solo testifica la entrada de las mujeres al mundo del vino como consumidoras, sino que también explica la aparición del mito de que las mujeres prefieren los vinos blancos y dulces. “Se dice que el vino es para mujeres porque es dulce, pero no tiene nada que ver con la condición de ser hombre o mujer. Cualquier persona cuando ha empezado a tomar vinos, lo ha hecho por los más dulces”, destaca Esteban de la Rosa. En su libro Historia del vino, José Peñín apunta que el sabor dulce es el primero que las personas aceptan después de nacer y una de las posibilidades por la cual el zumo de la uva atrajo la atención del ser humano para cultivar la vid y elaborar el vino.

No obstante, el paladar humano evoluciona y aprende a disfrutar de otros sabores. Como matiza el propietario de Bodegas Selección, conforme las personas van entendiendo de vino, prefieren los vinos más secos, tanto hombres como mujeres. “Lo que sucede es que como las mujeres entraron más tarde en el vino, todavía hay más mujeres que les van los dulces, pero solo por falta de práctica, no por el hecho de ser mujer. El hombre lleva más tiempo con el vino y ya ha pasado ese escalón del dulce, semi dulce y brut. Está más adelantado. Pero una mujer que lleve unos años en el mundo del vino, bebe lo mismo”, asegura Esteban de la Rosa.

Y, aunque los informes no recogen datos que relacionen el tiempo de consumo de vino de la mujer con el tipo de vino que consume, sí que marcan una tendencia que relaciona el consumo de vino tinto a diario con la edad de la consumidora: a mayor edad, mayor consumo. Según el estudio La mujer y el vino en España del Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) realizado por Datavin, un 5% de las mujeres menores de 25 años lo consume a diario frente a un 50% de las consumidoras con más de 65 años. Además, este informe apunta que el vino tinto es el preferido por las mujeres, ya que seis de cada 10 mujeres lo toman al menos una vez a la semana y, tan sólo, una de cada 10 lo rechaza. Como confiesa Belén López, profesora de industria alimentaria y consumidora de vino diariamente desde hace seis años, “me gusta más el vino tinto y, sobre todo, la variedad Monastrell por su intensidad aromática. Me atrae mucho más que los vinos blancos o rosados porque, en general, estos me saben muy suaves y con poca intensidad. Estoy acostumbrada a los tintos que son más fuertes.”

Gustos personales

Según el mismo estudio, el consumo de vino blanco o rosado en mujeres es aproximadamente un 3% más elevado que en hombres. Un 40% de las mujeres toma vino blanco una vez al mes, un 33% rosado. Para las consumidoras menos experimentadas, como se describe a sí misma la ingeniera técnica Nuria Poveda la cual tomaba vinos esporádicamente desde hace 10 años, pero que desde hace uno lo hace de una manera más habitual, los vinos blancos y rosados son la primera opción. “En los blancos me gusta que se note el dulzor y que sean afrutados para que tengan un buen beber. Por ejemplo, el K-Naia de la DO Rueda es muy suave de beber y también los vinos austriacos como el Jurtschitsch elaborados con Grüner Veltliner”, cita ejemplificando sus preferencias Nuria Poveda.

Por su parte, la ingeniera agrónoma Juana Reche no tiene una preferencia marcada por un tipo de vino, sino que destaca la calidad y el equilibrio en los vinos tintos, y el color en los blancos y rosados.  “En cuanto a tintos, me gusta tomar siempre los de calidad, entendiendo ésta como que no me produzcan dolor de cabeza  y que tengan un buen sabor, ni a mucha madera ni a mucha fruta, sino equilibrados. Sin embargo, en los vinos blancos y rosados me fijo en el color. Cuanto más pálido, el vino me resulta más llamativo y es más ligero a la hora de beberlo, sobre todo, si no tiene mucho grado alcohólico.  Ahora bien si tiene aromas muy fuertes, me rechaza”, matiza Juana Reche.

De izq. a dcha., Nuria Poveda, Juana Reche, Belén López y Julia Gómez demuestran la heterogeneidad en cuanto a sus preferencias en el mundo del vino. /LBA

De izq. a dcha., Nuria Poveda, Juana Reche, Belén López y Julia Gómez demuestran la heterogeneidad en cuanto a sus preferencias en el mundo del vino. /LBA

Además, como destaca el informe el momento de consumo más utilizado para tomar vino es con las comidas, tanto fuera de casa como en ella. Para Nuria Poveda, el tipo del vino que toma depende de los alimentos que se consuman. “Si tomas carne como secreto ibérico o cosas así, un tinto de crianza pega mucho. Pero para pescados o pasta, con vino blanco o rosado siempre mejor”, declara la ingeniera técnica.

Con su opinión, coincide la bióloga Julia Gómez quien apunta que elige el vino según la situación. Para ella, “durante el aperitivo, un vino blanco fresco y joven, va muy bien, mientras que prefiere los tintos jóvenes a la hora de comer o de tomar un vino a media tarde. Si tienen algo de barrica, perfecto porque ese sabor a madera y a vainilla, más dulce, me llama mucho la atención. Estos vinos no son pesados, se dejan beber y si se combinan con algo de comida estamos ante la situación ideal”.

El filósofo chino Confucio dijo que un viaje de mil millas comienza por el primer paso.  En el caso de las mujeres y el vino, éste ya está dado. Como afirma el sumiller internacional David Doñate en su artículo La mujer completa el mundo del vino, “las mujeres han irrumpido con fuerza y afortunadamente para quedarse. Ahora hombres y mujeres, al unísono, compartirán y disfrutarán las experiencias que proporcionan el vino y su entorno”. El mundo del vino ofrece un abanico de posibilidades: vinos blancos, rosados, tintos; espumosos o tranquilos, dulces, secos; sin crianza y con crianza, envejecidos en barricas, en tinajas o simplemente en botella. Las mujeres ya saben disfrutar y apreciar esta heterogeneidad. Y, como bromea Esteban de la Rosa, “en la actualidad hay bares donde no se permite la entrada de hombres. ¡Fíjate si ha cambiado la cosa!”.

Más que enólogas

LBA Más que enólogas Laura Muñoz

Laura Muñoz del grupo enológico Casa Rojo está estudiando Enología para tomar parte en la elaboración de los vinos que comercializa. /L.M.

Iza Święcicka

Las mujeres aportan diferentes perfiles profesionales al mundo del vino. No solo son enólogas o sumilleres, sino que también se dedican a actividades tales como la formación, la investigación, el marketing, la comunicación o la comercialización; áreas sin las cuales una bodega hoy en día no puede funcionar. Pero, aunque las mujeres han estado presentes de algún modo en este mundo, no siempre han desempeñado tareas cualificadas.

“Desde el principio, las mujeres hemos formado parte de las bases del vino. Mi tatarabuelo tenía una bodega llamada la Casa del Rojo y en todas las fotos que conservo de la época de vendimia aparecen mi abuela y mis tías. Se nos visualizaba en el campo ayudando a aquel que gestionaba la empresa. Hoy en día, las mujeres tenemos acceso y posibilidad de dar nuestro toque, no solo en la parte de elaboración, sino también como consumidoras”, relata Laura Muñoz, directora de finanzas del grupo enológico Casa Rojo que elabora sus vinos en diferentes denominaciones de origen de España.

Como apunta el informe “Vender vino a las mujeres” publicado por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv), la situación de la mujer ha cambiado desde mediados del siglo pasado gracias a la incorporación de ésta al mercado laboral y al desarrollo de patrones culturales más abiertos respecto a la división del trabajo en función del sexo. Este hecho permite asumir una amplia gama de roles sociales, tanto a hombres como a mujeres. Sin embargo, es un cambio que aún asombra, si se tiene en cuenta que solo han pasado cincuenta años desde que se produjo.

“Mi abuela y mi madre se sorprenden porque si bien en algún momento me imaginaban en el mundo del vino, lo hubieran hecho como ellas en una parte más de elaboración. Y, aunque saben que estoy estudiando Enología y en el futuro espero poder tomar parte en la elaboración de nuestros vinos, el estar en la dirección de un grupo enológico y en el área de comercialización y comunicación, les sorprende porque este ámbito ha sido tradicionalmente más masculino. No era frecuente ver mujeres liderando proyectos en el mundo del vino”, narra Laura Muñoz.

Entre las cualidades que las mujeres aportan al mundo del vino, la directora de finanzas de Casa Rojo destaca la exigencia. “Somos mucho más exigentes, tenemos el conocimiento de qué tipo de vino queremos en cada momento, cómo maridarlo e incluso que cocinar para ese vino”, apunta la responsable de finanzas. Pero la exigencia es una moneda de doble cara ya que las mujeres no solo exigen de otros, sino sobre todo de ellas mismas.

Como anota Elisa Errea, formadora de Wine and Spirit Education Trust (WSET) y directora de The Wine Studio, las mujeres siempre se ponen los peros. “El buscar siempre la perfección y el ser muy críticas con nosotras mismas es algo muy común entre las mujeres porque creemos que las cosas siempre podrían estar mejor. Y esto no siempre es bueno, es agotador, aunque sus resultados se ven muy bien en el vino”, destaca la formadora.

“Las enólogas que hemos tenido en los cursos siempre evalúan los vinos un peldaño por debajo del resto de alumnos. Son muy exigentes. No admiten fallos porque no los admiten en sus propios vinos. Curiosamente, la diferencia no está en que las mujeres hagan vinos elegantes y los hombres estructurados. Hay vinos muy elegantes hechos por hombres y “bestias” hechos por mujeres. No obstante, la diferencia se encuentra sobre todo en la meticulosidad, la atención al detalle y la autocrítica”, explica Elisa Errea.

LBA Más que enólogas wineandtwits

Para Cintia Torres (dcha.) de wineandtwits cada persona aporta su esencia y el cómo es a lo que hace, pero como matiza Marichel López (izq.) la mujer puede llegar a tratarlo como si de un hijo se tratase. /LBA

Con su opinión coincide Cintia Torres, comunicadora y creadora, junto con Marichel López Catalá, en wineandtwits, una iniciativa que marida el mundo del vino con las redes sociales. “Partiendo de la base de que hombres y mujeres son diferentes, sin entrar en feminismos ni machismos, cada uno aporta su esencia y cómo es. En el caso de las mujeres, somos diferentes, tenemos nuestras cosas buenas y menos buenas, pero aportamos nuestra sensibilidad y, en muchas ocasiones, perfeccionismo porque queremos que todo salga bien. Esto no quiere decir que los hombres no lo hagan, sino que las mujeres nos hemos encontrado siempre con estos adjetivos y características”, opina Cintia Torres.

Sensibilidad, creatividad y calor humano

Según un estudio de la Universidad de Manchester, las mujeres se comunican mejor que los hombres. “Como comunicadoras transmitimos mucha sensibilidad, creatividad y calor humano. Tratamos todo como si se tratase de nuestros propios hijos. Queremos que vayan bien y que vayan creciendo, desarrollándose y madurando. Ese toque tan bonito es el que también puede aportar la mujer”, destaca Marichel López Catalá. Además, la especialista en vino y redes sociales matiza que aunque el término wineandtwits no aclara si detrás del proyecto hay hombres o mujeres,  “la forma de comunicar sí que hace que se note que somos mujeres”.

Como otra característica de la mujer, Marichel López Catalá apunta la falta de agresividad. “Nosotras no queremos comernos el mundo, sino hacer lo que nos gusta. Y eso se nota. Si hay algo que no vemos, no lo vamos a hacer aunque se nos retribuya”, subraya la comunicadora.

La persuasión es el arma de la mujer. “A una mujer no hay quien le gane en una negociación de tú a tú. Tenemos otra capacidad para convencer a nuestro interlocutor sobre porqué un vino es un gran vino y el por qué debe dar el paso de incluirlo en su gama. Tenemos esa ventaja por así decirlo”, asegura Laura Muñoz.

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Laura Muñoz realiza viajes por todo el mundo para negociar la venta de los vinos del grupo Casa Rojo. /L.M.

Aunque los tiempos cambian, el papel de la mujer sigue condicionado por la cultura en la que éste se desarrolla. Como observa Laura Muñoz en sus viajes alrededor del mundo para negociar la venta de sus vinos, “en países muy tradicionales y muy machistas como los asiáticos, cuando una se sienta a negociar con un japonés y entrega su tarjeta de visita, éste se queda mirándola como pensando si realmente es contigo con quien tiene que cerrar las negociaciones. Se sorprenden porque en esos países todavía la mujer no tiene una posición tan fuerte a nivel empresarial, y menos aún en un sector tan tradicional como el mundo del vino.

Sin embargo, la situación cambia en países “más maduros y con mayor cultura vinícola como puedan ser Estados Unidos, Dinamarca o los países escandinavos, donde el trato es más afable y sencillo. Por ser mujer no cuestionan tus conocimientos o tus cualidades para negociar, presentar un vino y hablar de él. Simplemente mantenemos una reunión normal”, detalla la directora de finanzas de Casa Rojo.

La situación en España

Además, según Laura Muñoz, “en nuestro país, afortunadamente, hay mujeres que han ido abriendo camino y que nos han facilitado mucho las cosas. Tenemos grandes enólogas y grandes profesionales del mundo del vino.” A pesar de ello, como expresa Elisa Errea, aún hay pocas mujeres. “Si una mira el número de enólogas en España, todavía es menor al de los enólogos. Igualmente ocurre en el mundo de la sumillería, el número de mujeres sumilleres es relativamente bajo, al igual que el de mujeres dirigiendo bodegas. Pero está creciendo como crece en otros sectores debido, entre otras cosas, a que hay más emprendimiento hecho por mujeres. Es una tendencia natural en España, en general, y en el vino, en particular”, apunta la formadora.

Por otra parte, Elisa Errea matiza que hay muchas mujeres que cambian de carrera y apuestan por encontrar su futuro laboral en el mundo del vino. “Mucha gente que ha estado trabajando en un sector durante años y le gustaba mucho el vino, en un momento dado, han decidido dar el salto, aprender y cambiarse al sector del vino”, destaca la formadora de WSET en The Wine Studio. Porque aun cuando la pasión por el vino, abre las puertas a este mundo, la formación es lo más importante, tal y como apuntaba Isabel Mijares, enóloga y Presidenta de Equipo Team, durante la conferencia La mujer en el universo del vino, celebrada en noviembre de 2014 en el Club Financiero Génova de Madrid.

LBA Más que enólogas Elisa Errea

Para la formadora del WSET Elisa Errea, hay poca definición en cuanto a la formación en vinos y su acceso para el público en general es limitado. /LBA

La importancia de la formación

La formación pone un signo de la igualdad entre hombres y mujeres, si bien, como denuncia Elisa Errea, “hay poca formación al alcance de la gente, en general. Es cierto que hay escuelas de sumillería y de enología, pero fuera de ese ámbito hay una amalgama de cursos de cata en tiendas de vino, y otro tipo de cursos y cursillos. Hay poca definición en cuanto a la formación en vinos.” Esta situación influye también en el número de formadoras existentes en el mundo del vino. “Hay pocas mujeres y es difícil definir cuál es la formadora de referencia en España. En general, en los claustros de los cursos de formación se ven pocas mujeres”, apunta la formadora.

Además, Elisa Errea subraya que las mujeres tienen una inclinación innata a la sensibilidad sensorial. “Nosotras olemos más. Cocinamos más, compramos más cosméticos y estamos acostumbradas a oler. Esto es nuestra pura experiencia. Es como los colores. Los hombres por lo general distinguen colores básicos como el rojo el azul y el negro, pero nosotras también distinguimos el magenta, el añil, el celeste”, matiza Elisa Errea.

La presencia de las mujeres enriquece el mundo del vino, hace que éste evolucione y que no deje de reinventarse. Como asegura Laura Muñoz, este universo no deja de ser un mundo de experiencias, de compartir, de placer, de gastronomía y de buenos momentos. “Al final, uno como persona que elabora, comunica o vende vino, tiene que transmitirle a otra persona que ese vino le va a aportar todo ese mundo. Y ese poder de convicción, transmisión y negociación, lo tenemos más agudizado que los hombres porque trasladamos mayor confianza. Contamos una historia cierta, en la que creemos y sabemos hacerla llegar al consumidor o a los clientes”, concluye Laura Muñoz.

El enoturismo, experiencias y cultura entre viñedos

La combinación del vino con el patrimonio cultural de las zonas vitícolas es una

La combinación del vino con el patrimonio cultural de las zonas vitícolas es una forma de impulsar el atractivo del turismo rural. /LBA

Texto: Iza Święcicka; Fotografías: J.V. Rodríguez

Aunque en sus inicios el enoturismo no se denominaba así, coincide con la propia cultura del vino desde sus orígenes. “La cultura del vino siempre ha sido clave, desde los romanos que plantaban viñas bonitas al pie de las calzadas o cuando éstos iban a visitar alguien de la nobleza. Las viñas se usaban como motivo decorativo y de poder”, apunta Eladio Araiz, director general del Club de Marketing de la Rioja.

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Exportación de vinos, ¡sí o sí!

Imagen de Prowein, una de las feria más importantes dedicada al mundo del vino, que es un escaparate para la exportación. /requena.tv

Imagen de Prowein, una de las feria más importantes dedicada al mundo del vino, un escaparate para la exportación. /requena.tv

Texto: Iza Święcicka

Según un informe de Wines from Spain, el volumen de las exportaciones de vino y mosto alcanzó en el año 2013 la cifra de casi 9.852 millones de litros, lo que se reflejó en un importe global por valor de 25.767 millones de euros. “Los datos son positivos, porque se está ganando en valor. Pese a descender el volumen total de ventas, se ha facturado más”, comenta Eladio Araiz Iñiguez, director general del Club de Marketing de La Rioja, institución que tiene como objetivo el desarrollo económico de esta región. Con estos datos, el valor del mercado vitícola ha crecido un 1,4 % respecto a 2012.

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Destino Alicante, los foráneos apuestan por la variedad autóctona Monastrell

Stéphane Point posa en los campos de cepas viejas de Monastrell que la bodega Ibérica Bruno Prats tiene en Alicante.

Stéphane Point posa en los campos de cepas viejas de Monastrell que la bodega Ibérica Bruno Prats arrienda en Alicante.

Texto: Iza Święcicka

La uva autóctona Monastrell ha marcado el destino de varios bodegueros de otras zonas de España, pero también del mundo, y les llevó a apostar por la provincia de Alicante para sus elaboraciones. Entre ellos se encuentran los bodegueros riojanos Juan Carlos López de Lacalle y su hijo Carlos, propietarios del grupo ARTADI, que tuvieron claro el utilizar la variedad autóctona para sus elaboraciones de la bodega alicantina El Sequé. “El hecho de probar un grano de uva Monastrell y verlo tan fresco, tan frutal, con tanta energía, llama mucho la atención para proceder de una zona mediterránea tan cálida”, destaca Carlos López de la Calle.

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Descubrir la Monastrell

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Texto: Iza Święcicka

La variedad Monastrell está considerada como uva autóctona del Levante español. Y aunque tiene su origen en la cuenca del Mediterráneo, se desconoce su procedencia exacta. “La cuna de la vid se encuentra en Mesopotamia y de allí se fue desplazando hacia occidente, pero dónde se produjo exactamente el cruzamiento de viña salvaje a una que se pudiera nombrar como el origen de la Monastrell es casi imposible de determinar”, explica Encarna Gómez Plaza, catedrática de Tecnología de Alimentos, Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia.

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La bodega social, una estrategia para dinamizar la marca en internet

La Bodega Alicantina Bodega Social 01

Texto y fotografías: Iza Święcicka

Un total de 10 de las 38 bodegas certificadas por la Denominación de Origen Alicante en 2013 no tienen página web activa. Sin embargo, hoy en día, la presencia en internet se ha convertido en un deber para las empresas. “Si no nos encuentran en la red, pueden incluso desconfiar de si realmente existimos”, destaca Noel Carrión, director del Máster en Community Management y Dirección de Redes Sociales. “España ha estado durmiendo una siesta tecnológica por el tipo de negocio que se estaba haciendo. Había una buena red de contactos y alguien siempre te podría ayudar. No obligaba a depender de la tecnología para vender un solar, construir un edificio o optar a un concurso público”, destaca Carrión.

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Dos caminos hacia el origen

Mapa DO Vinos España spanistourcom

Mapa de las DO de los Vinos de España / spanishtour.com

Texto: Iza Swiecicka

El ser humano ha desarrollado su existencia en estrecha dependencia con el lugar donde reside. Entre las personas no ha desaparecido aún el sentimiento de exaltación de aquellos productos vinculados, de alguna manera, a sus espacios geográficos. Desde tiempo inmemorial se han empleado los topónimos para definir a los productos que eran originarios de ellos. En muchas ocasiones surgen como agradecimiento a la bondad de las tierras de las que proceden los productos, o  en reconocimiento a la habilidad de las gentes de la comunidad a la que pertenecen.

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La Denominación de Origen Alicante, heredera de la riqueza mediterránea

La Bodega Alicantina El Sequé para reportaje DOP Alicante

Texto: Iza Swiecicka

El lugar especial que tienen los vinos de Alicante en el mapa, refleja la historia de su denominación, que no es solo una de las primeras de la España contemporánea, sino que es la más antigua del mundo. Sus antecedentes datan de principios del siglo XVI, cuando en el año 1510 Fernando el Católico prohibió la distribución de vinos procedentes de otras tierras en Alicante, para evitar que se mezclasen con los de otros lugares, como señala el presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen (DO) Alicante, Antonio Miguel Navarro.

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El secreto de Novelda en una escalera

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Texto: Iza Swiecicka; Fotografías: Iza Swiecicka y J.V. Rodríguez

En el corazón de Novelda se sitúa la Casa Museo Modernista. El edificio fue construido a principios del siglo XX por iniciativa de Antonia Navarro Mira (1846-1926), conocida como “la Pichocha”. Como destaca José Luis Pellín Payá, encargado del Archivo Histórico Municipal de Novelda, Antonia Navarro “fue una gran financiera, empresaria e inversora, con una gran experiencia e independencia en lo económico, que era diametralmente opuesta al modelo de mujer dedicada únicamente a las labores domesticas, tal y como marcaban los cánones sociales de la época.” Su vida transcurrió en el momento en que la viña era uno de los elementos más importantes de la industria en Novelda, junto al azafrán y al mármol.

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Sumilleres, los guías en el mundo de los vinos

La Bodega Alicantina Sumillers Rafael Reyes Chencho

Texto y fotografías: Iza Swiecicka

“Es un oficio apasionante, donde hay mucho por aprender y que no tiene fin. Constantemente hay que estudiar y reciclarse porque el sumiller no se dedica al vino en exclusiva”, así describe su profesión Carmen Ros Reverte, sumiller internacional del restaurante  familiar La Posada en Torrellano. La palabra sumiller viene de la palabra francesa sommelier y significa aquel que se encarga de las bodegas, pero no obstante, amplió su sentido y ahora también engloba a aquellos entendidos en valorar destilados, puros, cafés y tés, las aguas, los quesos, el marisco y el foie, pero sobre todo, el vino. Les crean experiencias gustativas únicas que ofrecen al paladar del público. “El sumiller prueba el vino y lo incluye en la carta de un restaurante en función del maridaje que estime oportuno para sus platos”, apunta Leopoldo Román Cabezos, metre del restaurante Els Capellans en el Hotel Huerto del Cura de Elche.

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Fondillón, el rey olvidado de Alicante

La Bodega Alicantina Fondillón 02

Texto y fotografías: Iza Swiecicka

El fondillón es un vino con mucha historia. “Fue el primer vino en dar la vuelta al mundo con Magallanes. Y precisamente se pudo realizar porque todos los marineros que tomaron fondillón completaron dicho viaje, ya que es rico en vitamina C, y los abstemios murieron en la travesía debido al escorbuto”, cuenta Juan Ferrer, sumiller y diseñador de la copa especial para fondillón. Fue uno de los primeros vinos con “Denominación Real”. Su fama traspasó fronteras. Fue el vino preferido de reyes, aristócratas e intelectuales durante varios siglos. Hay referencias al fondillón en las obras de Shakespeare, Casanova o Dumas, entre otros. “En el siglo XIX llegó a ser el vino más caro del mundo”, destaca el bodeguero Francisco Quiles, actual propietario de la bodega Primitivo Quiles, la más  antigua de la Comunidad Valenciana, que desde 1926 funciona en Monóvar.

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